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Finnair, ¡tu a mí no me pesas!

Olivia Oporto

¡Lo que nos faltaba!, una que se va de vacaciones para relajarse, disfrutar y ser feliz y antes de subir al avión te suben a la maldita báscula.¿A qué majadero se le ha ocurrido semejante desfachatez? El otro día leyendo la prensa no daba crédito a mis ojos y es que hace unas semanas algunos pasajeros de la compañía Finnair “fueron amablemente invitados” a subirse a una báscula antes de embarcar en su vuelo.

El personal de la compañía anotaba los kilos de cada uno ya que al parecer están recalculando el peso medio estimado por la agencia de seguridad europea. Por este motivo están pidiendo a 2000 pasajeros elegidos al azar que “amablemente” se suban a la báscula y así poder determinar en base a los resultados si hemos engordado o no en los últimos años. Ya me puedo imaginar la gente en la cola, como cuando vas al teatro y el cómico de turno se empeña en bajar al patio de butacas para continuar con alguna gracieta tomándote a ti como protagonista del momento, mientras tú llevas una hora mirándote los zapatos y rezando para que pase de largo. Pues las colas de los vuelos de Finnair pueden ser algo similar, o al menos yo juro que si estoy en el embarque y veo al final la báscula haría todo lo posible por no destacar en el grupo… que stress!!!

Pero bueno al menos de momento no piden cobro adicional por sobrepeso como sucedió con la minúscula compañía Air Samoa hace unos años o como Hawaian Airlines que pesaba a los pasajeros para distribuirlos en la aeronave en función de los kilos de cada uno.

En principio el estudio de Finnair está encaminado a calcular de la manera más ajustada posible el combustible que debería llevar el avión, ya que mientras saben perfectamente el peso del avión y de las maletas que llevan en la bodega al no conocer el peso del pasaje les falta un dato importante para saber cuánto combustible deberían cargar. A mí personalmente que no me gusta que la aguja de la gasolina baje a la reserva tanta precisión de combustible me pone bastante nerviosa.

Y con toda esta historia me ha venido a la memoria la vez en la que si me pesaron, y sin invitarme amablemente, antes de un vuelo. Era con un motivo de un vuelo sobre el Cañon del Colorado en un diminuto aeropuerto de Las Vegas, en el que cogeríamos la avioneta que nos llevaría a contemplar el paisaje más espectacular que yo he disfrutado en mi vida. En la cola risas y algo de nervios preparados para embarcar cuando de repente me fijo que en el lado izquierdo del mostrador hay una báscula gigante a la que veo que la gente que está delante mío se va subiendo antes de pasar al embarque. Era una de esas básculas antiguas y altas de las que habían en las farmacias hace muchos años y en las que todo el mundo podía ver el recorrido de la aguja hasta marcar el peso en un fondo blanco inmaculado. En ese momento se vinieron a mi cabeza todas las hamburguesas con patatas que me había comido en las dos semanas precedentes de ruta americana, los refrescos XL, y los pancakes que había desayunado durante quince días seguidos. El vuelo estaba a punto de salir y aquello no había manera de evitarlo, pensé que el karma me estaba devolviendo las visitas anuladas al dietista en los últimos seis meses y que eso era un castigo divino. Cuando llegó el momento de subir a la báscula (y viendo que no había escapatoria) levante la mirada y allí en el disco blanco en el que se debería ver el peso vi que algún miembro de la compañía (una mujer sin lugar a dudas) había cubierto la esfera y la información solo era visible para la persona que preparaba el embarque.

La verdad es que en el avión distribuyeron el pasaje en función del peso y este era el motivo de la presencia de la báscula en el embarque. Por suerte al dividir el pasaje no me separaron de mi inseparable compañero de aventuras, y fue toda una suerte porque la tormenta que nos deparaba el regreso hubiera sido insoportable sin tenerlo a mi lado.

En cualquier caso yo de momento tardaré en volar a Finlandia, con la suerte que tengo estoy segura de que sería una de las elegidas…

Sobre el autor

Olivia Oporto

Olivia Oporto

Me encanta viajar, siempre me ha gustado. Los viajes me han regalado momentos inolvidables, grandes amistades, grandes amores, recuerdos imborrables, sensaciones y emociones que me acompañarán siempre y que me han dado una perspectiva de la vida completamente diferente. He aprendido mucho de personas a las que nunca hubiera conocido y que con su presencia han marcado mi vida para siempre. Gran parte de esas personas encontradas en tres años de vida y viajes por Italia. Tengo muchos viajes soñados, destinos a los que espero volar algún día, pero el lugar al que me gustaría volver una y mil veces es al oeste de Canadá, donde hace muchos, muchos años deje una parte de mi corazón entre sus lagos infinitos y sus majestuosas montañas, y donde espero regresar algún día… quien sabe si para siempre.

1 comentario

  • Divertídisimo artículo Olivia, me ha encantado!!!! Te aseguro que no me quiero imagimar empezar un viaje de ensueño pasando ante por la báscula…y ya no te digo si es un viaje de trabajo y vas con tu jefe o algún compañero de trabajo…horror!! Gran lectura Olivia, felicidades por tu blog.

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