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Viaje a Petra, la “ciudad perdida”

Petra

Un viaje a Petra, enclave histórico de Jordania, declarada Patrimonio de La Humanidad por la UNESCO, es uno de los “must” a la hora de viajar a la joya de Oriente Medio.

A aproximadamente 200 kilómetros de la capital jordana, Petra llama la atención de millones de personas cada año, que la visitan y disfrutan de sus imponentes y bien conservadas maravillas, tales como El Tesoro y El Monasterio.

Pero, además, esta maravilla del mundo esconde muchos secretos y curiosidades dignas de conocer por el viajero.

La ciudad perdida
Se le conoce como la ciudad perdida porque como la historia indica, fue abandonada por los nabateos en el siglo VII a.C en la Edad Media y no fue descubierta de nuevo hasta el siglo XIX, por los occidentales, más concretamente por el explorador suizo Johann Ludwig Burckhardt.

Además, su profundo desfiladero, El Siq, hace que fuera aun más complicada de “descubrir”. Además de ser la ciudad perdida es una ciudad oculta, ya que las tormentas de arena y las inundaciones, entre otras, enterraron muchos edificios provocando que solo se pueda conocer un 20% de la misma.

Teatro

La ciudad de Petra no fue construida en piedra sino excavada y esculpida en la roca, lo que resulta increíble. Y fue habitada en su época dorada por aproximadamente 30 mil personas.

Petra era una ciudad funeraria; se encuentra llena de tumbas y fue bautizada por los nabateos como “la ciudad para el día de mañana”, lo que la convirtió, entre otras cosas, en un gran cementerio con tumbas de lo más sencillas, hasta imponentes fachadas ornamentadas.

Así mismo fue una importante ciudad comercial, que se convirtió en un paso esencial entre Arabia y el Mediterráneo. Además, gracias a contar con agua potable y a la seguridad de sus muros, infinidad de caravanas comerciales encontraban en Petra el oasis perfecto donde descansar. Su disposición proporcionaba una gran seguridad por la dificultad que suponía para los enemigos acceder a ella sin ser antes abatido.

Los edificios fueron orientados astronómicamente. Al construirlos tuvieron muy en cuenta los equinoccios y los solsticios. Un claro ejemplo es el famoso Monasterio, que durante el invierno recibe luz que ilumina directamente el altar mayor.

En un viaje a Petra, además de El Monasterio y El Tesoro, no hay que olvidar visitar el Altar de los Sacrificios que se encuentra en la cima de una montaña. A día de hoy aun cuenta con varias esculturas talladas en piedra que se conservan en buen estado. Además, es un lugar ideal para poder observar a vista de pájaro la maravillosa ciudad de Petra.

Más información: sp.visitjordan.com

Petra en un día

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