La cultura ancestral de las Islas Cook

por Magellan

Si nos preguntarán por el paraíso, tendríamos clara nuestra respuesta. Las Islas Cook, el archipiélago de la Polinesia neozelandesa, es uno de los lugares más mágicos del planeta. Su ubicación, a medio camino entre Nueva Zelanda y Hawái, ha sido clave para poder mantenerse libre de Covid-19.

Sin embargo, durante todo este tiempo, las islas no han perdido ni un ápice de todo su esplendor. La belleza salvaje, naturaleza virgen y los encantadores ciudadanos de sus 15 islas son algunos de los motivos por los que descubrir el país.

Pero, hay algo magnético en las islas que hace que todos los que las visitan queden enamorados: su cultura. Una razón que bien vale un viaje y que deja a los viajeros enamorados de la esencia maorí de las islas. Y es que los cookianos han defendido siempre su cultura dando lugar a tradiciones, ritos y preservación de mitos y leyendas desde su origen. Hoy te contamos algunas curiosidades que harán crecer tus ganas por descubrir este paraíso en la tierra.

Los mejores navegantes del Pacífico

Los habitantes de las Islas Cook son descendientes de verdaderos polinesios. Desde el 1500 aC, las islas polinesias fueron pobladas por ancestros maoríes que desembarcaron en sus Vakas, canoas gigantes de doble casco, guiados por las estrellas. El Vaka más famoso es sin duda el tradicional Marumaru Atua, un símbolo de las Islas Cook que desde 2012, navega gracias a mapas estelares antiguos alrededor del mundo, sin instrumentos, representando a los isleños de Cook, promoviendo el turismo en este pequeño paraíso.

El tatuaje, símbolo maorí

La tradición del tatuaje polinesio se origina hace más de 2000 años. Al no existir escritura en la cultura polinesia, el arte del tatuaje se convirtió en un vehículo para expresar sus identidades y personalidades. Así, los tatuajes indicaban genealogía, madurez sexual y rango dentro de la sociedad.

Muchas familias polinesias están representadas por dibujos específicos que transmiten a los jóvenes durante un verdadero rito de paso a la edad adulta. Muchos de estos dibujos son animales, representantes de la naturaleza o los dioses, tan importantes para la cultura maorí.

Pero, la verdadera peculiaridad de estos tatuajes es que son “infinitos”. No se trata de muchas decoraciones pequeñas y desconectadas, sino de una única escena que evoluciona y se extiende con la vida de las personas, crece con ellas, contando una historia llena de emociones.

Misas en maorí

En 1821, los primeros misioneros cristianos dirigidos por el reverendo John Williams de la London Missionary Society hicieron todo lo posible por detener lo que consideraban los deseos carnales de los habitantes, prohibiendo actividades tan simples como cantar, bailar o jugar. Su llegada alteró la forma de vida tradicional, pero los habitantes de las Islas Cook, protectores de su cultura, lograron preservar su orgullosa herencia polinesia y combinarla con su fe cristiana.

Así surgió la misa en el idioma maorí, un espectáculo donde las mujeres llevan sombreros de todas las formas y colores, vestidos de lino blanco, bolsos y bufandas de paja, mientras cantan canciones y melodías sagradas. Mención especial a la misa dominical en la catedral de Avarua, quedarás impresionado.

Pa, el héroe de Rarotonga

El mito vivo de las Islas Cook es Pa, un hombre espiritual, lleno de energía y de vitalidad, cuya máxima proeza ha sido cruzar a nado los 22 km que separan Tahití de Moorea. Una experiencia que realizó a los 39 años con el objetivo de poder conectar con sus antepasados. Su historia es una de las más conocidas en las islas y ha sido ilustrada en el libro “Pa and the Dolphins”.

Pero esta hazaña no es la única que convierte a Pa en un ser excepcional. Durante más de 30 años ha estado guiando por la selva de Rarotonga a todos aquellos deseosos de conocer más sobre la biología, las plantas medicinales y los remedios naturales que provee la isla.

El hotel maldito

En Vaimaanga, en el lado sur de Rarotonga, se encuentran los restos de un hotel conocido como “The Mystery Hotel“. Desde 1987, el lugar ha sido objeto de interés de inversores extranjeros, pero los diversos intentos siempre han fracasado. Los lugareños afirman que todos los negocios relacionados con el hotel no acaban debido a una maldición lanzada en 1911, por la que ninguna empresa tendrá éxito hasta que la tierra en la que se encuentra sea devuelta a sus legítimos propietarios.

Hoy, gracias a la leyenda, el edificio en ruinas se ha convertido en parte de la historia de la isla y en una atracción turística más, con animales salvajes que lo eligen como su hogar. Además, en él también se puede participar en una apasionante partida de paintball y laser tag, utilizando los espacios abandonados como telón de fondo para los desafíos.

Más información: www.cookislands.travel

Sobrevolando las Islas Cook

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