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	<title>manila Archivos - Revista de Viajes | Magellan</title>
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	<description>La revista de viajes escrita por viajeros</description>
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		<title>Viaje a Filipinas, un archipiélago de bellezas y contrastes</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Marta Volpi]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 17 Feb 2019 07:00:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relatos de Viajes]]></category>
		<category><![CDATA[Bohol]]></category>
		<category><![CDATA[filipinas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un viaje a Filipinas para el que desee disfrutar del país viviendo entre lugareños, permite adentrarse en un rincón del mundo donde la vida gira a&#8230;</p>
<p>La entrada <a href="https://www.magellanmag.com/viaje-a-filipinas-un-archipielago-de-bellezas-y-contrastes/">Viaje a Filipinas, un archipiélago de bellezas y contrastes</a> aparece primero en <a href="https://www.magellanmag.com">Revista de Viajes | Magellan</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Un <strong>viaje a Filipinas</strong> para el que desee disfrutar del país viviendo entre lugareños, permite adentrarse en un rincón del mundo donde la vida gira a menos revoluciones. Esta es la historia de Marta Volpi que comparte su gran aventura en el país:</p>
<p>Queridos amigos viajeros, estoy encantada de llevaros conmigo de <strong>viaje a Filipinas</strong>, para conocer este maravilloso rincón paradisiaco situado en Asia, que se encuentra en una sorprendente fase de desarrollo, donde los hoteles están creciendo sin parar y donde el turismo occidental empieza a invadirlo todo.</p>



<p>Las <strong>Filipinas</strong> son un país formado por más de 7000 islas agrupadas en tres provincias: <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Luz%C3%B3n" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><strong>Luzon</strong></a> (la isla más grande que incluye también Manila), las <strong>Visayas</strong> (islas centrales, bañadas por un mar que combina increíbles tonalidades de verde esmeralda con el azul más puro) y <strong>Mindanao</strong> (cuya parte meridional es la menos accesible al turista a causa de ser la más castigada por el terrorismo).</p>



<p>Mi <strong>viaje a Filipinas</strong> se ha prolongado durante un mes, y ha sido una mezcla perfecta de relax y de vida de ciudad gozando del privilegio de compartir la cotidianidad de una familia filipina.</p>
<h2><strong>Mi diario de viaje a Filipinas</strong></h2>



<p>La primera semana la pasé en la parte central: cuatro días en <strong>Palawan</strong> y los días restantes en <strong>Cebu</strong> y <strong>Bohol</strong>. Una verdadera maravilla! Si bien el clima no fue extremamente generoso conmigo en esos días, Palawan fue magia pura. Excursiones a islas vírgenes y paradisiacas, comidas a base de pescado y especialidades filipinas, y viajes de un sitio a otro en ciclomotor, en <em>trycicle</em> o en los más variados medios de transporte.</p>



<figure class="wp-block-image"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone wp-image-5320" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/02-filipinas-1024x652.jpg" alt="viaje a filipinas" width="1024" height="652" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/02-filipinas.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/02-filipinas-300x191.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/02-filipinas-768x489.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/02-filipinas-810x516.jpg 810w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Permitir que os explique lo que es el <em>trycicle</em>. El <em>trycicle</em>, traducido triciclo, no es otra cosa que un ciclomotor a cuyo lateral se añade una estructura de una solidez bastante discutible en la que los filipinos pueden llegar a transportar hasta 5 personas (con sus respectivas maletas!).</p>
<p>En la práctica sería como convertir un ciclomotor en un coche. ¿Comodidad? Eso es otra historia! Con el triciclo se puede ir en subida, en bajada, sobre la arena, pasar por encima de cualquier socavón, y acabar el viaje pensando que se ha vivido un slalom digno de un campeón de esquí.</p>



<p>Capítulo aparte merecen también los ciclomotores. Se viaja rigurosamente sin casco y pueden compartir la moto hasta cuatro personas: papa que conduce, el pequeño de la casa de pié delante del padre, y un hijo en medio entre el padre y la madre de la familia que es quien cierra el <em>pack</em> de pasajeros. Un vaivén de pasajeros de todas las edades que sin casco serpentean come verdaderos <em>ninja</em> entre un tráfico infernal.</p>
<p>Pero tranquilos, todo es normal. Nos encontramos en un país asiático y pobre. Llenar el depósito del ciclomotor no tiene el coste ni de lejos que podría costar llenar el del coche, y este es evidentemente el motivo de su extensa difusión.</p>



<p>Medios de transporte aparte me gustaría compartir con vosotros mis primeras impresiones a pocos días de la llegada (y que según mi opinión son las que más recordamos porque son aquellas que más nos sorprenden).</p>



<p>Lo que más me llamó la atención de <strong>mi viaje a Filipinas</strong> es que en cada pueblecito, o mejor dicho en cada conjunto de barracones (al menos en las islas menos desarrolladas), incluso en medio de una gran montaña o a pocos pasos de una cascada (un punto por el que pueden pasar unas tres personas al día), hay siempre una iglesia y una cancha de basket. No faltan nunca, de verdad, nunca.</p>
<p>He visto centenares de iglesias y centenares de canchas de basket construidas con los materiales adecuados o bien utilizando los troncos de los árboles, con las canastas colgadas en cualquier lugar que pudiera servir, dentro de los patios de las casas, bajo una escalera, o en los lugares más insospechados.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" class="alignnone wp-image-5322" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/03-filipinas-1024x652.jpg" alt="Viaje a Filipnas" width="1024" height="652" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/03-filipinas.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/03-filipinas-300x191.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/03-filipinas-768x489.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/03-filipinas-810x516.jpg 810w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Los lugareños y mi insaciable curiosidad viajera me han ayudado a descubrir el motivo de este fenómeno que en la realidad tiene una lógica bastante sencilla.</p>



<p>Los filipinos son un pueblo que durante siglos han sido colonizados y han sido influenciados por diferentes países y culturas, si bien dos de ellos han sido de manera especial los que han marcado para siempre su destino y su cultura: los españoles y los americanos.</p>



<p>Los españoles con su presencia dejaron huella con el cristianismo así como con una infinidad de palabras que están perfectamente integradas en el vocabulario tagalo, la lengua filipina.</p>



<p>Los americanos, por su parte, dejaron la tradición deportiva por excelencia del país, el basket, junto a muchas otras palabras integradas también en la lengua filipina. Tal ha sido la influencia lingüística de los americanos que se afirma que los jóvenes hablan en la actualidad el <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Taglish" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><em>taglish</em></a> (tagalo+inglés). Otra de las señas de identidad americana que se ven por doquier son los <em>fastfood</em>, los <em>pancakes</em>, y mucho mas.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" class="alignnone wp-image-5323" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/04-filipinas-1024x652.jpg" alt="Viajar a Filipinas" width="1024" height="652" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/04-filipinas.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/04-filipinas-300x191.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/04-filipinas-768x489.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/04-filipinas-810x516.jpg 810w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Oír hablar en tagalo es muy divertido. Para una estudiosa de idiomas como yo, <strong>un viaje a Filipinas</strong> es ciertamente una aventura. En relación a otros lugares como Indonesia o Tailandia por ejemplo, donde es del todo imposible entender de lo que están hablando los lugareños, el tagalo “traiciona” a quien lo habla a favor de los occidentales, gracias a palabras españolas como “derecho”, “cuchillo”, “viaje”, “sigue”, así como a la mezcla con palabras inglesas de todo tipo y que en definitiva permiten dar algo de sentido al conjunto de lo que estamos oyendo aún sin conocer su lengua.</p>



<p>Lo que más me ha llamó la atención, ya sea a nivel social que lingüístico, es la percepción que se tiene del respeto. Partimos de la base de que se trata de un pueblo extremadamente pobre todavía, donde los más ricos son muy influyentes y tienen servicio doméstico en casa, mientras los más pobres en muchas ocasiones se ven obligados a desempeñar trabajos del todo discutibles.</p>



<p>Pero más allá de las jerarquías dictadas por la riqueza y la importancia, existe una jerarquía natural dictada por la edad. No se utiliza el modo “usted” únicamente para dirigirse a desconocidos o personas de avanzada edad, sino también para referirse a los padres y los tios. </p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" class="alignnone wp-image-5325" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/05-filipinas-1024x652.jpg" alt="Viajar a Filipinas" width="1024" height="652" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/05-filipinas.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/05-filipinas-300x191.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/05-filipinas-768x489.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/05-filipinas-810x516.jpg 810w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>En caso por ejemplo de un primo de 35 años y si tu tienes 20 no te refieres a él hablando de Vd., pero en cualquier caso queda patente una forma de respeto muy marcada que varia entre hombres y mujeres. Si lo dijéramos utilizando su propio idioma al final de cada frase que diría a mi tía utilizaría la terminación “po”, si hablo con mi hermana mayor concluiría con un “ate”, mientras que a mi hermano le diría “kuya”.</p>



<p>Volviendo a nuestras islas, tras la visita a la bellísima <strong>Palawan</strong> fue el turno de la maravillosa <strong>Cebu</strong>. Ocho horas de ciclomotor para recorrerla casi toda y para disfrutar de la vista increíble de las maravillosas cascadas <strong>Kawasan</strong>, unas inmensas lenguas de un color azul imposible de describir, un verdadero regalo de la naturaleza.</p>
<p>En Kawasan pudimos practicar <em>canyoneering</em>, es decir saltos al agua y lanzamientos de altura inmersos en el bosque, con la ayuda de lianas, y acompañados de una guía local. Antes de las cascadas una parada en <strong>Oslob</strong> nos dió la oportunidad de nadar con los tiburones ballena filipinos.</p>
<p>Desde hace años se ha desarrollado una forma de turismo que concentra decenas de barcas repletas de turistas que observan a los pescadores de la zona dar de comer a los tiburones, y que permite al viajero admirar de cerca los ejemplares de estos inmensos animales que se desplazan lentamente y que el tamaño de su boca abierta puede alcanzar la altura de una persona. Una experiencia inolvidable que hay que vivir sin lugar a dudas en un <strong>viaje a Filipinas</strong>!</p>



<p>¿Y que decir de <strong>Bohol</strong>? Bohol es célebre entre muchos turistas por sus famosas <em>chocolatehills</em>,o colinas de chocolate, que se conocen con ese sobrenombre a causa de su color, que es verdoso cuando el aire es más húmedo y de color marrón chocolate cuando el aire veraniego es más seco, y conocido también por sus tarseros (o tarsiers). La visita a las <em>chocolatehills</em> fue más emotiva de lo previsto, posiblemente a causa de la lluvia que creó una atmósfera mucho más mística.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" class="alignnone wp-image-5327" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/07-filipinas-1024x652.jpg" alt="Viaje a Filipinas. Tarseros" width="1024" height="652" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/07-filipinas.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/07-filipinas-300x191.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/07-filipinas-768x489.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/07-filipinas-810x516.jpg 810w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Quisiera destacar que la visita a la reserva de los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Tarsius" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><strong>tarseros</strong></a> fue una de las primeras actividades que había programado cuando organizaba mi <strong>viaje a Filipinas</strong>. Son unos animales diminutos cuya dimensión puede ser más o menos del tamaño de la palma de una mano, con unos ojos enormes (150 veces más grandes que los del hombre en proporción a su cuerpo) y que contrariamente a lo que yo creía, de vez en cuando los cierran para dormir.</p>



<p>Estos animalitos  igual de dulces que de diabólicos son unos activos depredadores nocturnos, y en cambio durante el día duermen, y sufren de manera importante la luz y el ruido. Por este motivo en la reserva que visitamos estaba prohibido tocarlos y hacer fotos con flash. Los tarseros, si se encuentran sometidos a situaciones de stress, son capaces hasta de suicidarse. ¿Os dais cuenta? Un animal de más de 45 millones de años que es capaz de suicidarse.</p>
<p>Ningún otro animal, ni un perro, ni un tigre, ni los pájaros lo hacen. Por el contrario el instinto animal es siempre el de la supervivencia. El tarsero sin embargo es en algún sentido más similar al hombre. Si ve demasiada luz, o si se le molesta en exceso es capaz de aguantar la respiración hasta morir o lanzarse al vacío contra un árbol para golpearse la cabeza y perder la vida por el impacto.</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-6762" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/filipinas.jpg" alt="" width="1100" height="700" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/filipinas.jpg 1100w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/filipinas-300x191.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/filipinas-768x489.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/filipinas-1024x652.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/filipinas-585x372.jpg 585w" sizes="(max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /></p>



<p>Volviendo a mi <strong>viaje a Filipinas</strong>, las dos semanas a caballo entre Navidad y Fin de Año las pasé con una gran familia filipina en <strong>Manila</strong>. De Manila tenía una idea bastante diferente. Es verdad que no me esperaba una metrópoli como Nueva York pero también es cierto que me esperaba que tuviera más que ofrecer al viajero. Más allá del barrio antiguo, de histórico hay más bien poco que ver.</p>



<p>Al tratarse de una calurosísima ciudad asiática, y al igual que todas las calurosas ciudades asiáticas, está repleta de centros comerciales a los que no se va tanto por comprar sino por disfrutar de su agradable climatización.</p>



<p>Ciudad de contrastes impresionantes, es suficiente cruzar una calle cualquiera para pasar del barrio comercial y financiero lleno de rascacielos de lujo a una zona humilde de barracas que se mantienen en pié casi de milagro. Tengo que confesar que yo personalmente no dediqué mucho tiempo al descubrimiento de Manila. Mi guía de cabecera me dijo que en realidad cuando se descubre poco a poco Manila es fuente de grandes emociones. Así que seguiré sus consejos&#8230;</p>



<p>Concluyo este relato compartiendo con vosotros una curiosidad acerca de las casas y los lugares públicos de Filipinas, y que se refiere a la prohibición tajante de tirar papel higiénico en el WC. Y vosotros os preguntaréis ¿y como se hace? Es exactamente lo mismo que me pregunté yo la primera vez, y la respuesta se encuentra en un dispositivo similar a un grifo de ducha ubicado junto a la taza y que puede ser utilizado para la higiene personal. Sería lo más parecido a un bidet portátil.</p>
<p>Del secado se ocupa la ropa interior de cada uno. Otra opción si se utiliza el papel higiénico es el de tirarlo en la papelera del baño. Se trata de una costumbre a la que me costó bastante acostumbrarme sobre todo durante el periodo del ciclo, pero si se piensa fríamente no se trata de una idea tan mala si pensamos al desperdicio de papel de otras culturas. Importante por tanto llevar siempre un paquete de pañuelos de papel a mano.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" class="alignnone wp-image-5328" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/08-filipinas-1024x652.jpg" alt="Viaje a Filipinas" width="1024" height="652" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/08-filipinas.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/08-filipinas-300x191.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/08-filipinas-768x489.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/02/08-filipinas-810x516.jpg 810w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Y llego al final de este artículo sobre la que es para mi una de las metas más sorprendentes del sud-este asiático, Filipinas; y me gustaría despedirme con algunas reflexiones sobre este archipiélago de bellezas y contrastes: se viajáis a las Filipinas no olvidéis sonreír siempre. La gente os apreciará por vuestra manera de sonreír a la vida.</p>
<p>Recordar siempre llevar con vosotros mucha paz y poca prisa, porque el mundo en aquel rincón del mundo se mueve a una velocidad mucho más lenta. En un <strong>viaje a Filipinas</strong> no olvidéis saludar su mar azul y sus colinas verdes, sus campos de arroz con sus entregados campesinos, y los grandes centros comerciales con millones de filipinos en busca del aire fresco.</p>
<p>Recordar también que estáis en un país asiático y que las escaleras y las barandillas son casi siempre como los de los “hobbit”: pequeños, pequeños y bajas, bajas. Si viajáis a las Filipinas recordar que es importante saber bailar, aunque sea un poco. Hasta los mismos guardias urbanos que controlan el tráfico, entre una señalización y otra son capaces de marcarse un “Michael Jackson”.</p>
<p>Si vais a las Filipinas haceros muchos masajes y beber todos los zumos de mango, papaya y coco que podáis. En un <strong>viaje a Filipinas</strong> mostrad vuestro respeto a cualquier persona mayor que vosotros bajando ligeramente la cabeza cuando le saludéis.</p>
<p>Si vais a las Filipinas llevadme con vosotros, porque quiero volver.<br />Queridos “globe trotters” come dicen los filipinos DOC: <em>It’s more fun in the Philippines!</em></p>
<i class="fa fa-hand-o-right" style="color: #000000"></i> <a href="https://www.magellanmag.com/hemeroteca/#dflip-df_4657/24/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><strong>Publicado en el Nº38 de Magellan</strong></a></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Filipinas. Inefable Luzón</title>
		<link>https://www.magellanmag.com/inefable-luzon/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Anna Genover i Mas]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 May 2017 18:20:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relatos de Viajes]]></category>
		<category><![CDATA[filipinas]]></category>
		<category><![CDATA[luzon]]></category>
		<category><![CDATA[manila]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos de viajes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Increíbles fondos marinos, islas perdidas, naturaleza exuberante. Luzón, la isla más grande de Filipinas hechiza a sus viajeros Quién no ha oído hablar de sirenas hechiceras&#8230;</p>
<p>La entrada <a href="https://www.magellanmag.com/inefable-luzon/">Filipinas. Inefable Luzón</a> aparece primero en <a href="https://www.magellanmag.com">Revista de Viajes | Magellan</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2 class="p1"><strong>Increíbles fondos marinos, islas perdidas, naturaleza exuberante. Luzón, la isla más grande de Filipinas hechiza a sus viajeros</strong></h2>
<p class="p1"><span class="s1">Q</span>uién no ha oído hablar de sirenas hechiceras capaces de turbar a tenaces navegantes y arrastrarlos hasta el más profundo de los océanos? Mi sirena me sedujo hasta un país del Sudeste Asiático, que con género femenino se erige en el Pacífico Norte con más de siete mil islas.</p>
<p class="p1">Fue allí donde navegué en busca de peces gigantes, exploré islas remotas para contemplar criaturas mágicas, descubrí parajes secretos custodiados por una naturaleza pura y contemplé aturdida hadas nocturnas revoloteando copas de árboles. A modo de sueño marinero, un 22 de febrero nadé entre tiburones ballena y localicé luciérnagas mariposeando manglares, en una incansable danza refulgente; todo en un día. Tal es la envergadura de la magia de <strong>Luzón</strong>, la isla más grande de Filipinas que alberga su capital, <b>Manila</b>.</p>
<p class="p1">Aterricé allí a las 4 de la tarde de un viernes de febrero. Nadie me esperaba en el aeropuerto, ni siquiera el taxista contratado, quien llegó tarde y tarde llegué al centro por un atasco de gran envergadura, jamás sufrido anteriormente, ni siquiera en la autopista 405 de Los Angeles. Las dos horas para hacer sólo diez kilómetros sirvieron para recoger información de la ciudad, para esbozar cuatro impresiones e incluso saber de la familia del conductor que con sólo 25 años ya alimentaba cuatro hijos.</p>
<p class="p1">Llegar de noche a Intramuros fue impactante. Los adoquines húmedos y las tinieblas propiciaron la aparición de fantasmas de antaño, de intrigas truculentas de cuando Manila hablaba español. No oí español pero sí escuché los pasos sigilosos de una procesión cristiana, de clara reminiscencia andaluza. Con portes humanos, sí, pero ayudados de una bicicleta con sidecar que albergaba el altavoz y un Cristo en tarima de ruedas. Así los cofrades peregrinaban por callejuelas estrechas de un barrio tan antiguo como oscuro.</p>
<div id="attachment_4072" style="width: 1610px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-4072" class="size-full wp-image-4072" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Jeepney.jpg" alt="El yipni" width="1600" height="1063" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Jeepney.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Jeepney-300x199.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Jeepney-768x510.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Jeepney-810x538.jpg 810w" sizes="(max-width: 1600px) 100vw, 1600px" /><p id="caption-attachment-4072" class="wp-caption-text">El yipni</p></div>
<p class="p3">Mi corto paseo Intramuros fue una excusa para estirar las piernas y acostumbrarme al nuevo horario. Llegué al <strong>White Knight Hotel</strong> donde tomé un <i>halo-halo</i> -fruta confitada cubierta de hielo picado y crema de leche, antes de acostarme en una cama con doseles blancos abrazados a los postes de una oscura madera maciza. No tardé en caer en un placentero y reparador sueño encima de semejante cama al más puro estilo colonial.</p>
<p class="p3">Tras el merecido descanso, seguí viaje a primera hora de la mañana. Al alba dejé atrás el hechizo de Intramuros para volver al moderno aeropuerto. El avión nos acogió con puntualidad británica para aterrizar en <b>Legazpi</b> al cabo de una hora. Allí compré un pasaje en un <i>yipni</i> -Jeepney en inglés -unas camionetas adaptadas para el transporte que suelen estar abarrotadas. Mi <i>yipni</i> no fue una excepción. Llenos hasta los topes me hicieron un hueco, a mi y a mi maleta por la que tuve que pagar un billete.</p>
<p class="p3">Tras diez mil baches y cien apretujones en una hora de asfalto picoteado llegamos a un pueblo de pescadores humilde, donde los turistas estaban confinados en lujosos resortes frente al mar. Sin embargo, mi maleta y yo bajamos del atiborrado transporte ante la atenta mirada de pasajeros, conductor y cobrador.</p>
<p class="p3">Pregunté por mi pensión, Aguluz Homestay y me señalaron una casa de techos azules en medio del pueblo, frente la calzada, con un pequeño jardín de acogida. Abrí la verja y la cálida bienvenida de Pepe y Marilyn inauguró mi nuevo hogar filipino.</p>
<div id="attachment_4073" style="width: 1610px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-4073" class="size-full wp-image-4073" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Capitán-y-cocinero.jpg" alt="Capitán y cocinero" width="1600" height="1063" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Capitán-y-cocinero.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Capitán-y-cocinero-300x199.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Capitán-y-cocinero-768x510.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Capitán-y-cocinero-810x538.jpg 810w" sizes="(max-width: 1600px) 100vw, 1600px" /><p id="caption-attachment-4073" class="wp-caption-text">Capitán y cocinero</p></div>
<p class="p3"><span class="s3">Los pronósticos para avistar tiburones ballena eran escasos. Aún así a primera hora de la mañana zarpé en una embarcación filipina &#8211;<i>bangka</i> o <i>vanca</i> según quien lo escriba -motorizada. El mar de Filipinas nos acogió calmado. La paz se esfumó a la voz de «go, go, go» del kuyas -oteador en tagalo -. Saltamos de la embarcación equipados con gafas, tubo, aletas y la adrenalina desatada. Arriba la barca, abajo el gigante marino. </span></p>
<p class="p3"><span class="s3">El agua turbia por la gran cantidad de plancton -razón por la cual se reúnen allí los animales-propiciaba la repentina emergencia. Aparecían como ballenas, con la boca abierta para sumergirse de nuevo con la barriga llena. Y así de súbito un <i>butanding</i> &#8211; como llaman a los tiburones ballena &#8211; de unos 15 metros pasó a un palmo de mi.<br />
</span></p>
<p class="p3">El procedimiento era siempre el mismo, saltar, nadar en la superficie y buscar por debajo los primeros indicios de movimiento animal, al tiempo que se intentaba aplacar un corazón completamente desbocado. Al principio nada se distinguía hasta tener al mismo tiburón delante de las narices. Pero pronto se aprendía a detectar lunares blancos en medio de aguas verdes. Señal que se acercaban. Estaban debajo. Pasaban rozando. Y se alejaban pausadamente. No vi uno, ni dos, ni tres ¡Vi cinco!</p>
<p class="p3">Al oscurecer me acerqué al río para gozar de las mágicas luces de unas hadas nocturnas muy peculiares. Pacientemente esperé el manto oscuro de la noche para ver aparecer centenares, miles de ellas. Eran luciérnagas emitiendo pequeños destellos intermitentes. Su aleteo por los árboles de la orilla recreaban una fascinante danza, capaz de destronar la majestuosidad del firmamento.</p>
<p class="p3">Hay más de dos mil especies de luciérnagas en el mundo pero sólo una es capaz de sincronizar la fosforescencia y proporcionar las orillas de <b>río Donsol</b> de una lepidóptera luminiscencia de belleza imponente. Pero si aún así, se consigue bajar la mirada hacia el río, se ve cómo el movimiento de la embarcación remueve las aguas y activa la luminiscencia del ¡plancton!</p>
<div id="attachment_4074" style="width: 1610px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-4074" class="size-full wp-image-4074" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Rodeada-de-sonrisas.jpg" alt="Rodeada de sonrisas" width="1600" height="1063" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Rodeada-de-sonrisas.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Rodeada-de-sonrisas-300x199.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Rodeada-de-sonrisas-768x510.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Rodeada-de-sonrisas-810x538.jpg 810w" sizes="(max-width: 1600px) 100vw, 1600px" /><p id="caption-attachment-4074" class="wp-caption-text">Rodeada de sonrisas</p></div>
<p class="p3">Por supuesto que ese 22 de febrero se grabó en mi memoria. Fue un día de retos cumplidos, de observación de fauna insólita, de interacción natural y también de encuentros con criaturas humanas fascinantes, plagado de sonrisas, de juegos infantiles y descubrimientos culturales.</p>
<p class="p3">La aventura no finalizó allí, ni tras la cena de centollos con arroz hervido y cerveza San Miguel, sino que a las 6:30 del día siguiente desayunaba arroz hervido, de nuevo, con pescado frito. Marc, el conductor del <i>trycicle</i> &#8211; motocicleta con sidecar tuneado &#8211; vendría a las 7 en punto -puntualidad más británica que española-para ir al <b>Fun Dive Asia</b>.</p>
<p class="p3">Tocaba avistar el islote de <b>San Miguel</b>, al norte de la isla Ticao que esconde el mejor coral de la zona, para luego poner rumbo al <b>Manta Bowl</b>, lugar donde los submarinistas serpentean fuertes corrientes acompañados de mantas. Sin embargo la aparición inesperada de un francés llamado Boris, submarinista novato, hizo cambiar los planes.</p>
<p class="p3">Boris y yo tendríamos que pasar toda la mañana a bordo de una tradicional embarcación, con doble batanga de bambú, balanceándonos, tomando el sol, fotografiando el paisaje azulado, a la espera de zambullirnos a las ricas aguas de la isla de San Miguel ¡Menudo sacrificio!</p>
<div id="attachment_4075" style="width: 1610px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-4075" class="size-full wp-image-4075" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Donsol.jpg" alt="Donsol" width="1600" height="1063" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Donsol.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Donsol-300x199.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Donsol-768x510.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Donsol-810x538.jpg 810w" sizes="(max-width: 1600px) 100vw, 1600px" /><p id="caption-attachment-4075" class="wp-caption-text">Donsol</p></div>
<p class="p3">Subimos todos a bordo y zarpamos sin dilación. Saboreé el silencio de a bordo, degusté el viento, la salpicadura salada y los predominantes azules y blancos. Distraídamente miré a babor y descubrí una tierra frondosa salpicada de miles de palmeras cocoteras, pero también la predominante figura del <b>volcán Mayon</b>. «Sí estoy aquí, activo y soy muy peligroso».</p>
<p class="p3">Sonreí turbada y seguí deleitándome con el balanceo de la batanga de babor. Y a parte de un intercambio de impresiones con Boris mientras los expertos submarinistas admiraban las rayas, me pasé la mañana solazándome a bordo, emulando a una rica heredera.</p>
<p class="p3">Justo después de la comida &#8211; pollo con arroz y ensalada de verdura con fruta &#8211; el capitán se apresuró a poner rumbo a la isla de San Miguel al notar el cambio de tiempo. Así, al poco, nos enfrentamos a una corriente procedente del pacífico y a un viento de proa que levantaba olas capaces de marear las batangas de la embarcación.</p>
<p class="p3">Sosegada, sentada encima del bambú de babor, con el pie rozando el agua, atendí las leves quejas de la rígida caña, por estar más dentro que fuera del agua. Y si antes gocé de la tranquilidad, la nueva coyuntura fue tan o más placentera e hipnótica que una hoguera.</p>
<div id="attachment_4076" style="width: 1034px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-4076" class="wp-image-4076 size-full" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Monte-Mayon.jpg" alt="Luzón. El volcán Mayon" width="1024" height="680" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Monte-Mayon.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Monte-Mayon-300x199.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Monte-Mayon-768x510.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Monte-Mayon-810x538.jpg 810w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><p id="caption-attachment-4076" class="wp-caption-text">El volcán Mayon</p></div>
<p class="p3">Una hora más tarde divisamos la isla tapizada de palmeras. Pronto desperezaría para nadar en el jardín de coral. Nos dirigimos a la parte más rocosa, sin playa. Gafas, tubo y aletas en su sitio y me zambullí. Los submarinistas seguían preparándose. Dejé atrás la barca y pronto percibí dificultades: la corriente me arremetía a las rocas y el oleaje enturbiaba la visión del coral.</p>
<p class="p3">El fuerte aleteo de mis pies de pato me alejaban de las rocas, pero una ola traicionera me arrastró de nuevo. Retrocedí. Busqué refugio en una ensenada, pero allí la sombra de la montaña ocultó los colores del coral. Mis ojos siguieron la singladura de peces plateados y la de un pez payaso recién expulsado de su anémona por la corriente.</p>
<p class="p3">Continué nadando hasta que una ola arremetió de nuevo y me arrastró. El roce coralino arañó mi pierna. No estaba siendo nada placentera la expedición, pero seguí. Dí tumbos y aleteé con fuerza hasta la aparición de medusas, señal inequívoca de retirada.</p>
<p class="p3">La decepción enfrió la vuelta. Afortunadamente me dejé hipnotizar de nuevo por el crujido del bambú, el movimiento de la batanga al cortar el agua y no quise pensar en nada, ni en nadie. Solo en mi y en mi curiosa relación con el mar. Con la espalda quemada y el <i>aftersun</i> agotado me acerqué al mercado del pueblo &#8211; libre de turistas -para comprar crema capaz de aliviar mi espalda. Deambulé por las calles admirando la sencillez de sus habitantes y más especialmente las sonrisas francas de infantes divertidos al descubrir-me.</p>
<p class="p3"><span class="s3">Al anochecer un <i>trycicle</i> con luces de neón azulado me acercó hasta el restaurante Baracuda, junto al mar. Recibí una calurosa bienvenida de la camarera de bellos rasgos filipinos. Me indicó que la siguiera y vi un local lleno de turistas. Y justo antes de sentarme Mikel, submarinista holandés y compañero de embarcación, gritó mi nombre mientras saludaba efusivamente. </span></p>
<p class="p3"><span class="s3">Tenía la lengua desatada por la ingesta de tres cocteles y sentarme en su mesa fue el preludio de una embriagadora noche. Compartimos cena &#8211;<i>sashimi</i> de atún, salmonete y gambas a la brasa &#8211; charla, vino y muchas risas. Cerramos la noche con chupitos de ron filipino, Tanduay Dark, delicioso. Y abrazados a las camareras y demás personal noctámbulo nos hicimos la foto de familia. </span></p>
<div id="attachment_4077" style="width: 1034px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-4077" class="wp-image-4077 size-full" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Pueblo-de-pescadores.jpg" alt="Luzón. Pueblo de pescadores" width="1024" height="680" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Pueblo-de-pescadores.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Pueblo-de-pescadores-300x199.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Pueblo-de-pescadores-768x510.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2018/03/2-Pueblo-de-pescadores-810x538.jpg 810w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><p id="caption-attachment-4077" class="wp-caption-text">Pueblo de pescadores</p></div>
<p class="p3">Al día siguiente me aventuré por el interior. Crucé aldeas escondidas en la selva, bosques de palmeras, plataneros y mangos para hallar unas cataratas. Sortee riachuelos, piedras y guijarros bajo un calor sofocante. Caminé por senderos ocultos por la vegetación.</p>
<p class="p3">Y alcanzar la cima significó descubrir la postal del paraíso: valle de arrozales de un verde subido, flanqueado de un palmeral inacabable que recorría la pequeña bahía hasta topar con un pequeño pueblo de pescadores. Allí de nuevo me zambullí para admirar el fondo marino. Y flotando me dejé mecer por las olas para admirar el arco iris coralino, los peces surcando el mar, las algas meciéndose… La inefable Luzón atesora grandes riquezas naturales, acuáticas e insulares.</p>
<p><a href="https://www.magellanmag.com/hemeroteca/#dflip-df_4541/46/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><strong>Publicado en el Nº29 de la revista Magellan</strong></a></p>
<p>La entrada <a href="https://www.magellanmag.com/inefable-luzon/">Filipinas. Inefable Luzón</a> aparece primero en <a href="https://www.magellanmag.com">Revista de Viajes | Magellan</a>.</p>
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