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	<title>chile Archivos - Revista de Viajes | Magellan</title>
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	<description>La revista de viajes escrita por viajeros</description>
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		<title>Desierto de Atacama</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Josep Prats]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 08 Feb 2020 06:43:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relatos de Viajes]]></category>
		<category><![CDATA[Atacama]]></category>
		<category><![CDATA[chile]]></category>
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		<category><![CDATA[Desierto de Atacama]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos de viajes]]></category>
		<category><![CDATA[San Pedro de Atacama]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El desierto de Atacama, el rincón más árido del planeta, nos regala estética pura, escenarios extremos, formaciones rocosas con formas, esculpidas por el viento, imposibles de&#8230;</p>
<p>La entrada <a href="https://www.magellanmag.com/desierto-de-atacama/">Desierto de Atacama</a> aparece primero en <a href="https://www.magellanmag.com">Revista de Viajes | Magellan</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="p1">El <strong>desierto de Atacama</strong>, el rincón más árido del planeta, nos regala estética pura, escenarios extremos, formaciones rocosas con formas, esculpidas por el viento, imposibles de imaginar, paisajes agrietados por sacudidas sísmicas, polvorientos pero salpicados por zonas de vida, los <i>aillus</i>, pequeños oasis donde comunidades indígenas, abastecidas por arroyos estacionales, consiguen el milagro de cultivar, pintar de ‘verde’ entre la inmensidad de arena y rocas. Una grandeza sobrecogedora.</p>
<p class="p3">Desde <b>Santiago de Chile</b> (a donde habíamos llegado procedentes de Buenos Aires después de visitar las Cataratas de Iguazú) cogimos un vuelo hasta <b>Calama</b>. Llegamos a media tarde. Desde allí en bus hasta <b>San Pedro de Atacama</b>. Un par de horas. En el trayecto empezamos a disfrutar de la maravilla cromática que regala el sol cuando lentamente inicia su puesta y sus rayos oblicuos rebotan sobre la reseca arena, las piedras descarnadas y los colosos volcanes, en una fantástica sinfonía de rojos, marrones y rosados.</p>
<p class="p3"><span class="s1"><b>San Pedro de Atacama</b> es un pequeño pueblo con muchas casas de adobe y calles de tierra. Es el punto de partida para visitar el desierto de Atacama. Está a 2.500 metros de altura. Su arteria principal es la calle Caracoles. Siempre hay bullicio. Allí se concentran hoteles y albergues (ofertas para todos los bolsillos) y oficinas donde alquilar una bicicleta de montaña, o contratar rutas a caballo o con un 4&#215;4. </span></p>
<p class="p3"><span class="s1">Nos alojamos en un pequeño hostal, con decoración tradicional, modesto, pero limpio y con el personal muy servicial. Es una buena opción, al fin y al cabo, vais a estar poco tiempo en el hotel. Nos fuimos a descansar pronto. El día había sido largo. Recomendamos cenar muy ligero la primera noche. Y beber mucha agua. Hay que aclimatarse a la altura. Los lugares que os esperan pueden sobrepasar los 4.000 metros.</span></p>
<div id="attachment_7633" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img fetchpriority="high" decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-7633" class="wp-image-7633 size-full" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/02-cristales-de-sal-en-el-Salar-de-Atacama.jpg" alt="Desierto de Atacama. Cristales de sal en el Salar de Atacama" width="1200" height="750" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/02-cristales-de-sal-en-el-Salar-de-Atacama.jpg 1200w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/02-cristales-de-sal-en-el-Salar-de-Atacama-300x188.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/02-cristales-de-sal-en-el-Salar-de-Atacama-1024x640.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/02-cristales-de-sal-en-el-Salar-de-Atacama-768x480.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/02-cristales-de-sal-en-el-Salar-de-Atacama-1170x731.jpg 1170w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/02-cristales-de-sal-en-el-Salar-de-Atacama-585x366.jpg 585w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-7633" class="wp-caption-text">Cristales de sal en el Salar de Atacama</p></div>
<p class="p3">Lo primero que hicimos a la mañana siguiente fue contratar un chófer, con el que pactamos la ruta que queríamos hacer. Nuestro primer objetivo: el <b>Salar de Atacama</b> que está a 10 kilómetros de <b>San Pedro</b>. Se encuentra en una gran depresión geológica y se formó cuando los lagos originales que cubrían esta cuenca se evaporaron, dejando una gruesa capa de cristales de sal al descubierto.</p>
<p class="p3">Hay pequeños senderos entre estos bloques de sal. Es muy interesante caminar por ellos, tocar la sal, observar las formas que surgen de su cristalización y la belleza de su blancura que el sol hace resplandecer. Dentro de este salar, hay varias lagunas. Sus aguas combinan el color azul, gris y esmeralda, en tonos intensos. En una de ellas, la <b>Laguna Cejar</b>, el contenido de sal y litio es tan alto que permite a los bañistas flotar sin problemas.</p>
<div id="attachment_7634" style="width: 444px" class="wp-caption alignleft"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-7634" class="wp-image-7634" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/03-campanario-iglesia-de-Toconao.jpg" alt="Desierto de Atacama. Campanario iglesia de Toconao" width="434" height="651" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/03-campanario-iglesia-de-Toconao.jpg 667w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/03-campanario-iglesia-de-Toconao-200x300.jpg 200w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/03-campanario-iglesia-de-Toconao-585x877.jpg 585w" sizes="(max-width: 434px) 100vw, 434px" /><p id="caption-attachment-7634" class="wp-caption-text">Campanario iglesia de Toconao</p></div>
<p class="p3">En la temporada del año que visitamos este salar (no hacía calor) no nos atrevimos con esta experiencia. Otra laguna, la <b>Chaxa</b>, tiene poca profundidad y se observan colonias de flamencos andinos, cuyo color rosado añaden calidez a este precioso cuadro de la naturaleza, que se completa con el reflejo de los volcanes, con el <b>Licancábur </b>piramidal al frente, que custodian el salar.</p>
<p class="p3">Estuvimos casi hora y media gozando de este precioso escenario. Fuimos a buscar a nuestro chófer para dirigirnos a un precioso pueblecito llamado <b>Toconao</b>. Recomendamos visitar la iglesia colonial y su campanario situado en el centro de la plaza, caminar por sus polvorientas calles, entrar en una de sus modestas tiendas (nosotros compramos bebida y dos gorros) y, sobre todo, recorrer la retícula de pequeños canales que conducen la escasa agua hacia bancales, minuciosamente construidos, donde cultivan verduras y plantan árboles frutales.</p>
<p class="p3">Un jardín en medio del desierto de Atacama. De pronto, te das cuenta que el verde se acaba y empieza el marrón claro de la arena. Es la grandeza de lo pequeño, de cómo vivir en entornos naturales tan hostiles. Para nosotros fue una gran vivencia.</p>
<h2 class="p5"><b>Desierto de Atacama, maravillas naturales a 4.000 metros de altitud</b></h2>
<p class="p2">Pero nos esperaba otra. Esta natural, las lagunas <b>Miscanti</b> y <b>Miñeques</b>. Tardamos más de una hora en llegar, por una carreterita escarpada y pedregosa que sube por encima de los 4.000 metros. El escenario cromático es de una intensidad que te impacta. A estas alturas, la atmósfera es limpia, cristalina. Ni una neblina que desenfoque la vista. Todo diáfano, con los colores expresando toda su fuerza.</p>
<div id="attachment_7637" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-7637" class="size-full wp-image-7637" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/04-laguna-mineques.jpg" alt="Desierto de Atacama. Laguna Miñeques" width="1200" height="750" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/04-laguna-mineques.jpg 1200w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/04-laguna-mineques-300x188.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/04-laguna-mineques-1024x640.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/04-laguna-mineques-768x480.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/04-laguna-mineques-1170x731.jpg 1170w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/04-laguna-mineques-585x366.jpg 585w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-7637" class="wp-caption-text">Laguna Miñeques</p></div>
<p class="p2">El intensísimo azul de los lagos, el marrón con tonos rojizos de las montañas que los rodean, el cielo nítido en el que resaltaba el blanco resplandeciente de una nube que parecía dibujada a mano, el amarillo y rojo de unas plantas, acostumbradas a sufrir los rigores del clima a estas alturas, componían una preciosa pintura.</p>
<p class="p2">La acompañaba, el silencio. Estábamos solos. Así pudimos disfrutar de esta maravilla en intimidad. Andar era un poco fatigoso por la altura. La respiración se acelera si andas a tu ritmo habitual. Solución, ir más despacio y parar de vez en cuanto. Y beber agua, mucha agua.</p>
<p class="p3">El chofer se había quedado donde terminaba la carretera. De regreso paramos en <b>Socaire</b>, otro pueblecito auténtico. Recorrimos sus calles polvorientas, sus plazuelas. Vimos los niños entrar en la escuela. Casas modestas. Vida sencilla. Vida normal… pero a ¡3.000 metros de altura! Fuimos a comer a una casa particular.</p>
<div id="attachment_7638" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-7638" class="size-full wp-image-7638" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/04b-Casa-particular-de-comidas-en-Tocaire.jpg" alt="Casa particular de comidas en Socaire" width="1200" height="750" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/04b-Casa-particular-de-comidas-en-Tocaire.jpg 1200w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/04b-Casa-particular-de-comidas-en-Tocaire-300x188.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/04b-Casa-particular-de-comidas-en-Tocaire-1024x640.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/04b-Casa-particular-de-comidas-en-Tocaire-768x480.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/04b-Casa-particular-de-comidas-en-Tocaire-1170x731.jpg 1170w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/04b-Casa-particular-de-comidas-en-Tocaire-585x366.jpg 585w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-7638" class="wp-caption-text">Casa particular de comidas en Socaire</p></div>
<p class="p3">El chófer conocía a la dueña. Nos preparó una sopa de verduras exquisita y una especie de estofado delicioso. La señora, con el rostro curtido por la rudeza del clima del altiplano, en todo momento nos sirvió con una mezcla de amabilidad y timidez. Al marcharnos nos salió de dentro darle un par de besos. Quedó sorprendida. E incluso creemos que se emocionó un poco.</p>
<p class="p3"><span class="s2">A media tarde, ya estábamos otra vez en <b>San Pedro de Atacama</b>. Destinamos el resto del día a recorrer el pueblo. Se hace rápido. Es pequeño, como hemos dicho, todo se concentra en una calle. En una bonita plazoleta arbolada se ubica la iglesia. Es un edificio de adobe encalado, con las puertas de madera de cactus. </span></p>
<p class="p3"><span class="s2">Data de comienzos de 1600 y su interior tiene un sobrio sabor colonial. También se puede visitar el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Museo_Arqueol%C3%B3gico_R.P._Gustavo_Le_Paige" target="_blank" rel="noopener rel= ”nofollow” noreferrer"><strong>Museo Arqueológico</strong></a> que tiene curiosidades como los recipientes de piedra labrada con extrañas imágenes zoomorfas. Al parecer una antigua civilización, la Tiahuanaco (500-1000 d.C.), los utilizaba para hacer alucinógenos. </span></p>
<p class="p3"><span class="s2">Hay también tallas, cerámicas o utensilios domésticos milenarios. Muy interesante para imaginar el remoto pasado de la zona. Empezaba a oscurecer, picamos algo en una taberna de la calle Caracoles y nos fuimos pronto a dormir. Había que madrugar al día siguiente.</span></p>
<div id="attachment_7640" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-7640" class="size-full wp-image-7640" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/05-geisers-del-tatio-al-amanecer.jpg" alt="Geisers del Tatio al amanecer" width="1200" height="750" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/05-geisers-del-tatio-al-amanecer.jpg 1200w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/05-geisers-del-tatio-al-amanecer-300x188.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/05-geisers-del-tatio-al-amanecer-1024x640.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/05-geisers-del-tatio-al-amanecer-768x480.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/05-geisers-del-tatio-al-amanecer-1170x731.jpg 1170w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/05-geisers-del-tatio-al-amanecer-585x366.jpg 585w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-7640" class="wp-caption-text">Geisers del Tatio al amanecer</p></div>
<p class="p3">Quedamos con el mismo chófer a las cuatro de la madrugada, para ir a los <b>Géiseres del Tatio</b>. Una hora y media de camino muy malo. El 4&#215;4 sólo hacía que dar botes. Y todo en la oscuridad. Hay que conocer muy bien el terreno para conducir por allí. Pero vale la pena el madrugón. Es un verdadero espectáculo natural.</p>
<p class="p3">Chorros de vapor de agua en una zona situada a 4.320 metros de altitud. El conjunto lo forman 40 géiseres y 70 fumarolas, que son grietas en la superficie de una zona geotérmica llana rodeada de montañas de color óxido y volcanes. Llegamos cuando estaba a punto de amanecer. Con la primera luz del día empieza la ebullición y por las grietas asoma el vapor que va ganando presión de forma rápida.</p>
<p class="p3">El espectáculo comienza con el sol asomando por las moles montañosas. Los géiseres, en su estado más primario, empiezan a gruñir, se quejan como si algo interior les doliera, empiezan a escupir gotas de agua hirviendo, hasta que al final estallan lanzando con enorme fuerza el vapor de forma visible y audible. Algo fantástico. Los chorros llegan a alcanzar los 10 metros de altura y los 85 grados de temperatura.</p>
<p class="p3">Se forman a partir del contacto de una corriente fría y el magma caliente de las profundidades, y asciende por las fisuras y grietas de la corteza. El sol poco a poco va iluminando la superficie de esta cuenca geotérmica hasta que el resplandor del blanco del vapor adquiere un precioso contraste con el color óxido de las montañas.</p>
<p class="p3">La temperatura va ascendiendo de forma rápida. Cuando los rayos solares lucen por encima de las barreras montañosas, puedes darte un chapuzón en unos manantiales termales ricos en sulfuros. Empiezas el espectáculo natural con anorak, gorro, bufanda y guantes, y lo terminas con bañador. Otra gran experiencia.</p>
<p class="p3">Después de dejar la zona termal, paramos en <b>Machuca</b>, otro pueblecito pintoresco. Este más pequeño que los anteriores, a 4.000 metros, casi despoblado. Sólo una calle con casas construidas de adobe y piedra. Sus techos, de paja. Eso sí, farolas con luz eléctrica. Encima de un montículo, como protegiendo a sus gentes, una entrañable iglesia de vivo colorido: Paredes encaladas blancas. Puertas, ventanas y la cruz exterior, azules.</p>
<p class="p3">El techo, de paja. Cuesta arriba a tanta altitud, hay que tomárselo con calma. Pero una vez llegados a la iglesia, vale la pena contemplar resoplando una panorámica típicamente atacameña: pequeñas casonas blancas con cabeza de paja rodeadas por el seco y agrietado marrón de la superficie del altiplano.</p>
<h2 class="p5"><b>El rojo ardiente del Valle de la Luna</b></h2>
<p class="p2"><span class="s2">Regresamos a <b>San Pedro</b>. Comimos en un entrañable restaurante recomendado por nuestro chófer. Familiar. Unas ocho mesas. Menú casero y sabroso. En nuestra cabeza, la ilusión por asistir al segundo gran espectáculo natural del día: El atardecer en el <b>Valle de la Luna</b>.</span></p>
<div id="attachment_7641" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-7641" class="size-full wp-image-7641" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/06-el-valle-de-la-muerte.jpg" alt="El valle de la muerte" width="1200" height="750" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/06-el-valle-de-la-muerte.jpg 1200w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/06-el-valle-de-la-muerte-300x188.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/06-el-valle-de-la-muerte-1024x640.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/06-el-valle-de-la-muerte-768x480.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/06-el-valle-de-la-muerte-1170x731.jpg 1170w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/06-el-valle-de-la-muerte-585x366.jpg 585w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-7641" class="wp-caption-text">El valle de la muerte</p></div>
<p class="p2"><span class="s2">Pero antes de llegar allí nos aguardaba un panorama sobrecogedor, otro valle, el de la <b>Muerte</b>. Está a diez kilómetros de <b>San Pedro</b> y es una enorme extensión yerma, con grandes dunas y formaciones rocosas de extrañas y misteriosas formas. Viento, arena que obliga a protegerse los ojos, silbidos que surgen de las grietas de las rocas con las ráfagas. El nombre del valle resulta muy apropiado para uno de los lugares más secos e inhóspitos de nuestro planeta. </span></p>
<p class="p2"><span class="s2">Si vemos imágenes de este lugar en la tele y nos dicen que es Marte nos lo creemos. Uno de los puntos desde donde puedes observar el cuadro que más impacta de este valle es la Piedra del Coyote. Como en la serie animada, se trata de una roca que se asoma al vacío parecida a la plataforma desde la cual se precipita el pobre animal a causa de las ingeniosas trampas y triquiñuelas del Correcaminos. Pero como no estábamos en una película de dibujos y fantasías, el vértigo nos hizo ser prudentes, pero nos asomamos lo suficiente para dejarnos impactar por el panorama marciano que teníamos debajo.</span></p>
<div id="attachment_7642" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-7642" class="size-full wp-image-7642" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/07-Gran-Duna-del-Valle-de-la-Luna-con-el-Anfiteatro-de-roca-al-fondo.jpg" alt="Gran Duna del Valle de la Luna, con el Anfiteatro de roca al fondo" width="1200" height="750" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/07-Gran-Duna-del-Valle-de-la-Luna-con-el-Anfiteatro-de-roca-al-fondo.jpg 1200w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/07-Gran-Duna-del-Valle-de-la-Luna-con-el-Anfiteatro-de-roca-al-fondo-300x188.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/07-Gran-Duna-del-Valle-de-la-Luna-con-el-Anfiteatro-de-roca-al-fondo-1024x640.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/07-Gran-Duna-del-Valle-de-la-Luna-con-el-Anfiteatro-de-roca-al-fondo-768x480.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/07-Gran-Duna-del-Valle-de-la-Luna-con-el-Anfiteatro-de-roca-al-fondo-1170x731.jpg 1170w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/07-Gran-Duna-del-Valle-de-la-Luna-con-el-Anfiteatro-de-roca-al-fondo-585x366.jpg 585w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-7642" class="wp-caption-text">Gran Duna del Valle de la Luna, con el Anfiteatro de roca al fondo</p></div>
<p class="p3">Diez kilómetros más adelante se llega al <b>Valle de la Luna</b>. Otro lugar en el desierto de Atacama que parece sobrenatural: Rocas que la erosión ha esculpido con formas imposibles; Enormes manchas blancas formadas por la acumulación de sal seca; Grandes dunas de arena; cuevas de sal. Un paisaje único. Hay un sendero bien señalizado para acercarse a estas extrañas y algunas fantasmagóricas formas.</p>
<p class="p3">Por ejemplo, las <b>Tres Marías</b>, una formación rocosa que el capricho de la erosión le ha dado una forma que asemeja a tres mujeres rezando. Parecía otro mundo. Seguimos el recorrido, deleitándonos con estas figuras de piedra y sal. Eso sí, pendientes del recorrido del sol. Cuando vimos que iniciaba su descenso, subimos por un empinado camino que nos dejaría en una plataforma de roca, a la altura de la Gran Duna. Un anfiteatro natural a la espera del gran espectáculo cromático. La luz solar poco a poco iba alterando las tonalidades.</p>
<div id="attachment_7643" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-7643" class="size-full wp-image-7643" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/08-formacion-rocosa-de-las-Tres-Marias-en-el-Valle-de-la-Luna.jpg" alt="Desierto de Atacama. Formacion rocosa de las Tres Marias en el Valle de la Luna" width="1200" height="750" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/08-formacion-rocosa-de-las-Tres-Marias-en-el-Valle-de-la-Luna.jpg 1200w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/08-formacion-rocosa-de-las-Tres-Marias-en-el-Valle-de-la-Luna-300x188.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/08-formacion-rocosa-de-las-Tres-Marias-en-el-Valle-de-la-Luna-1024x640.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/08-formacion-rocosa-de-las-Tres-Marias-en-el-Valle-de-la-Luna-768x480.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/08-formacion-rocosa-de-las-Tres-Marias-en-el-Valle-de-la-Luna-1170x731.jpg 1170w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/08-formacion-rocosa-de-las-Tres-Marias-en-el-Valle-de-la-Luna-585x366.jpg 585w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-7643" class="wp-caption-text">Formacion rocosa de las Tres Marias en el Valle de la Luna</p></div>
<p class="p3">Primero, dunas y rocas de marrón apagado. Poco a poco, con el sol camino de su ocaso, iban pintándose de naranja, luego de rojo cada vez más resplandeciente, hasta llegar a encenderse. A la vez, las manchas blancas de sal acumuladas en la superficie del valle adquirían un intenso azul brillante, como agua marina. Maravilloso.</p>
<p class="p3">Cada minuto era una apoteosis de colorido, con las siluetas de los volcanes <b>Lincancábur</b>, éste con casquete de nieve, y <b>Láscar</b>, recortadas en el cielo. Cuando el sol se escondió detrás de los gigantes andinos, la preciosa postal fue adquiriendo un tono rosado-violeta que fue apagándose poco a poco. Se acercaba el final de un día excitante.</p>
<h2 class="p5"><b>Un museo al aire libre</b></h2>
<p class="p2">El tercer día en el desierto de Atacama, los destinamos al <b>Salar de Tara</b> y la zona donde se erigen los <b>enigmáticos Monjes de la Pakana</b>. Es un lugar alejado de <b>San Pedro</b>. Unos cien kilómetros por la carretera que conduce a Bolivia para después desviarse campo a través, o mejor dicho, desierto a través. Lo mejor es ir con un chófer que conozca la zona.</p>
<div id="attachment_7644" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-7644" class="size-full wp-image-7644" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/09-Formaciçon-rocosa-camino-del-Salar-de-Tara.jpg" alt="Formaciçon rocosa camino del Salar de Tara" width="1200" height="750" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/09-Formaciçon-rocosa-camino-del-Salar-de-Tara.jpg 1200w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/09-Formaciçon-rocosa-camino-del-Salar-de-Tara-300x188.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/09-Formaciçon-rocosa-camino-del-Salar-de-Tara-1024x640.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/09-Formaciçon-rocosa-camino-del-Salar-de-Tara-768x480.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/09-Formaciçon-rocosa-camino-del-Salar-de-Tara-1170x731.jpg 1170w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/09-Formaciçon-rocosa-camino-del-Salar-de-Tara-585x366.jpg 585w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-7644" class="wp-caption-text">Formaciçon rocosa camino del Salar de Tara</p></div>
<p class="p2">Como conducía rápido tuvimos la sensación de ser copilotos del Dakar. Pronto advertimos unos imponentes pilares de piedra en medio de una superficie arenosa. Nos acercamos, pasamos entre ellos. Bajamos del vehículo, llegamos hasta sus pies. El silencio y la soledad del entorno les daban mayor majestuosidad y misterio. Hay muchos de estos gigantes, obra de erupciones volcánicas y la erosión de miles de años.</p>
<div id="attachment_7646" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-7646" class="size-full wp-image-7646" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/11-Monjes-de-la-Pakana.jpg" alt="Monjes de la Pakana" width="1200" height="750" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/11-Monjes-de-la-Pakana.jpg 1200w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/11-Monjes-de-la-Pakana-300x188.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/11-Monjes-de-la-Pakana-1024x640.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/11-Monjes-de-la-Pakana-768x480.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/11-Monjes-de-la-Pakana-1170x731.jpg 1170w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/11-Monjes-de-la-Pakana-585x366.jpg 585w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-7646" class="wp-caption-text">Monjes de la Pakana</p></div>
<p class="p2">Cuentan que les pusieron el nombre porque sus delgadas y azarosas formas recordaban a la de los monjes. También se les llama <b>Centinelas del</b> <b>Salar de Tara</b>, por su gran tamaño, formas que desde lejos son similares a las humanas en actitud protectora. Y como la imaginación no tiene límites, también se les llama <b>los Moai de la Pakana</b>, por su parecido con las estatuas de piedra de la Isla de Pascua (poca similitud encontramos cuando posteriormente visitamos esta isla).</p>
<p class="p2">Se les llame de una u otra manera, la verdad es que imponen. El recorrido por el desierto de Atacama hasta el <b>Salar de Tara</b> es un museo al aire libre: Todo tipo de formaciones volcánicas que podrían estar diseñadas por el más vanguardista de los escultores. Caminamos con la lentitud que aconsejan los 4.300 metros de altura. Solos, como si estuviéramos en la luna. El perfil de estas caprichosas formas quedaba aún más resaltado por el azul intenso de un cielo sin nubes ni neblinas.</p>
<div id="attachment_7645" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-7645" class="size-full wp-image-7645" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/10-Flamencos-en-el-Salar-de-Tara.jpg" alt="Flamencos en el Salar de Tara" width="1200" height="750" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/10-Flamencos-en-el-Salar-de-Tara.jpg 1200w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/10-Flamencos-en-el-Salar-de-Tara-300x188.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/10-Flamencos-en-el-Salar-de-Tara-1024x640.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/10-Flamencos-en-el-Salar-de-Tara-768x480.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/10-Flamencos-en-el-Salar-de-Tara-1170x731.jpg 1170w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/10-Flamencos-en-el-Salar-de-Tara-585x366.jpg 585w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-7645" class="wp-caption-text">Flamencos en el Salar de Tara</p></div>
<p class="p2">Un par de horas después nos recogió nuestro chofer para ir al <b>Salar de Tara</b>. El paisaje poco a poco fue dulcificándose. El salar lucía con un color azul verdoso metálico. Su entorno estaba rodeado de vegetación. Unas figuras diminutas de color blanco rosáceo se movían en el agua.</p>
<p class="p2">A medida que nos acercábamos iba ampliándose su silueta esbelta y sus largas patas. Eran flamencos. Nos sentamos al borde del salar. Este escenario transmitía paz. Un poco más lejos, un grupo de llamas se abría paso a través de la amarilla pradera. El desierto de Atacama nos había regalado otra maravilla.</p>
<p class="p3">Llegó nuestro último día. Teníamos vuelo de <b>Calama</b> a <b>Santiago de Chile</b> a las 21.00. Había amplio margen para aprovechar la jornada. Hicimos el <em>check-out</em>. A las nueve de la mañana el chófer estaba a la puerta del hotel, con un coche más grande para el equipaje.</p>
<p class="p3">Queríamos visitar el <b>Valle Arco Iris</b>, a 90 kilómetros de <b>San Pedro</b>. Antes de las 11.00 estábamos en otro lugar que desprendía misterio. También solos. El vehículo se pudo adentrar por caminos de tierra al interior del valle. Desde allí diversos senderos te llevan a lugares altos donde tienes perspectivas para gozar de la belleza del lugar. Las rocas que encajonan este valle también tienen extrañas y caprichosas formas, pero su personalidad la dan los colores.</p>
<p class="p3">De ahí el nombre de <b>Valle Arco Iris</b>. Diversas tonalidades ‘pintan’ sus paredes rocosas debido a su riqueza en minerales y óxido: Las franjas de color tierra se combinan con rojizos, ocres, verdes y amarillos, y las concentraciones de sal le dan los tonos blancos. El sol en las diversas horas del día acentúa unas u otras tonalidades. Otro espectáculo natural. Vale la pena no ir con prisas.</p>
<div id="attachment_7647" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-7647" class="size-full wp-image-7647" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/12-Valle-Arco-Iris-4.jpg" alt="Desierto de Atacama. Valle Arco Iris" width="1200" height="750" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/12-Valle-Arco-Iris-4.jpg 1200w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/12-Valle-Arco-Iris-4-300x188.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/12-Valle-Arco-Iris-4-1024x640.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/12-Valle-Arco-Iris-4-768x480.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/12-Valle-Arco-Iris-4-1170x731.jpg 1170w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/12-Valle-Arco-Iris-4-585x366.jpg 585w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-7647" class="wp-caption-text">Valle Arco Iris</p></div>
<p class="p3">Cada ángulo es una sorpresa cromática combinada con el azul del cielo. Hay cuevas que te permiten comprobar desde las entrañas de la montaña esta riqueza mineral. Además unas plantas con flores de color rojo intenso repartidas por el valle colaboran a darle aún más colorido a este decorado.</p>
<p class="p3"><span class="s1">Muy cerca de este valle están los petroglifos de <b>Yerba Buena</b>. La zona está gestionada por la Comunidad Atacameña. Es decir, hay que pagar, pero vale la pena. El clima tan seco ha ayudado a conservarlos. Casi un kilómetro de rocas con figuras como zorros, camélidos tipo guanacos, figuras antropomorfas, incluso una constelación. Un lugar muy recomendable para ver el legado de los pueblos originarios.</span></p>
<div id="attachment_7648" style="width: 1210px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-7648" class="size-full wp-image-7648" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/13-Petroglifos-de-Yerbas-Buenas.jpg" alt="Petroglifos de Yerbas Buenas" width="1200" height="750" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/13-Petroglifos-de-Yerbas-Buenas.jpg 1200w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/13-Petroglifos-de-Yerbas-Buenas-300x188.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/13-Petroglifos-de-Yerbas-Buenas-1024x640.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/13-Petroglifos-de-Yerbas-Buenas-768x480.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/13-Petroglifos-de-Yerbas-Buenas-1170x731.jpg 1170w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2020/02/13-Petroglifos-de-Yerbas-Buenas-585x366.jpg 585w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><p id="caption-attachment-7648" class="wp-caption-text">Petroglifos de Yerbas Buenas</p></div>
<p class="p3"><span class="s1">Antes de dejar el desierto de Atacama, quisimos visitar <b>Rio Grande</b>. Un acceso complicado. Hay que bajar el profundo valle por una sinuosa, estrecha y empinada carretera. Es un poblado auténtico. Viven sólo 95 personas. Casas típicas hechas de piedra canteada, argamasa de barro, vigas de madera de cactus y techo de paja. </span></p>
<p class="p3"><span class="s1">Nos sentamos en la plazoleta de la iglesia, observando sus paredes blancas, su campanario, que refleja el paso del tiempo, y la pequeña cruz, medio inclinada, de su parte superior. Esta es la última imagen que quisimos que quedara en nuestra rutina. </span></p>
<p class="p3"><span class="s1">De allí ya nos dirigimos al aeropuerto de <b>Calama</b>. Nos despedimos con un fuerte abrazo de nuestro chófer. Un tipo fenomenal. Nos sentamos delante de la puerta de embarque. Con los ojos cerrados mezclábamos las imágenes vividas en estos intensos cuatro días. Y una conclusión: Aunque <b>Atacama </b>es un desierto, no es nada monótono. </span></p>
<p class="p3"><span class="s1">El <strong>desierto de Atacama</strong> tiene maravillas muy diversas desde el radiante blanco del <b>Salar de Atacama</b>, al contraste cromático de las montañas del <b>Valle Arco Iris</b>, pasando por el espectáculo natural de los <b>Geiseres del Tatio</b>, el rojo ardiente del <b>Valle de Luna</b> cuando el sol se pone y la fuerza brutal de los <b>Monjes gigantes</b> de la <b>Pakana</b>. Jamás lo olvidaremos.</span></p>
<p class="p1"><a href="https://www.magellanmag.com/hemeroteca/#dflip-df_4523/58/" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><span class="s1">Publicado en el Nº23 de la revista Magellan</span></a></p>
<p class="p1"><span class="s1"><i class="fa fa-hand-o-right" style="color: #000000"></i> <a href="https://www.magellanmag.com/isla-de-pascua-viaje-hacia-el-enigma/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Isla de Pascua, viaje hacia el enigma</a></span></p>
<p>La entrada <a href="https://www.magellanmag.com/desierto-de-atacama/">Desierto de Atacama</a> aparece primero en <a href="https://www.magellanmag.com">Revista de Viajes | Magellan</a>.</p>
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		<title>Isla de Pascua, viaje hacia  el enigma</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Josep Prats]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Sep 2019 06:00:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Relatos de Viajes]]></category>
		<category><![CDATA[chile]]></category>
		<category><![CDATA[Isla de Pascua]]></category>
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		<category><![CDATA[Rapa Nui]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos de viajes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Volamos desde Santiago de Chile a la recóndita Isla de Pascua para admirar sus impresionantes y enigmáticos ‘moais’ A las siete de la mañana salíamos del&#8230;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<h2><strong>Volamos desde Santiago de Chile a la recóndita Isla de Pascua para admirar sus impresionantes y enigmáticos ‘moais’</strong></h2>
<p class="p1">A las siete de la mañana salíamos del hotel dirección al aeropuerto. Habíamos pasado tres días visitando Santiago de Chile y nos aguardaba un colofón de viaje fascinante: La <strong>Isla de Pascua</strong>. Sentíamos una agitación especial. Habíamos leído mucho sobre este remoto destino, navegado por webs para ver videos, pero sabíamos que la realidad iba a desbordar las ideas preconcebidas que teníamos.</p>
<p class="p1">Nos separaban 3.800 kilómetros, unas cinco horas de vuelo, para aterrizar en aquel micromundo inmerso en interrogantes y misterios. Todo eran preguntas: ¿Cómo surgió una cultura única en un lugar tan remoto? ¿De dónde venían sus primeros pobladores? ¿Cómo podían vivir y abastecerse en tal aislamiento? ¿Por qué esculpieron gigantes de piedra como los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mo%C3%A1i" target="_blank" rel="noopener noreferrer">moai</a>? ¿Qué significaban? ¿Dioses o ancestros? ¿Cómo fueron capaces de mover estas moles si no habían descubierto la rueda? ¿Qué sucedió para que aquella cultura desapareciera súbitamente?</p>
<p class="p3">Tal eran las ansias de llegar que el viaje se nos hizo muy largo. Desde cabina, el comandante anunció que en media hora íbamos a aterrizar. Una recomendación, si viajáis a la <strong>isla de Pascua</strong>: Cuando llegue este momento intentad mirar por la ventanilla. Tendréis una primera percepción de impacto: una pequeñísima isla en medio del intenso azul del Pacífico.</p>
<p class="p3">Alejada del mundo y solitaria. Sólo unos 165 kilómetros cuadrados. Color ocre-gris, que delata su origen volcánico, con un tapizado verde de vegetación. La roca se corta abruptamente, como si hubiera sido golpeada por un martillo gigante, formando abruptos acantilados. Una corona de espuma de mar rodea el litoral.</p>
<p class="p3">El avión en su descenso pasa muy cerca del cráter del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Rano_Kau" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><strong>Rano Kau</strong></a> y podemos disfrutar de la primera vista del verde azulado del humedal que cobija en su interior (una maravilla botánica la disfrutaréis de cerca cuando visitéis el volcán). Desde arriba se aprecia la forma triangular de la isla con un volcán en cada vértice.</p>
<p class="p3">Preparad vuestras cámaras. La llegada es un recuerdo para siempre. El avión te deja a escasos metros de una terminal que nada tiene que ver con los edificios convencionales de los aeropuertos. Su diseño es el típico de las casas de <strong>Hanga Roa</strong>, su pequeña capital.</p>
<p class="p3"><span class="s1">Habíamos reservado una cabaña en un lodge cercano a esta población. Por internet<span class="Apple-converted-space">  </span>vimos que estaban encaradas al mar. No quisimos perdernos la oportunidad de un amanecer o atardecer mirando al Pacífico. Llegamos y ni tan siquiera abrimos las maletas. ¡Ni nos duchamos! Era tal la ansiedad por tener nuestro primer contacto con la isla, que dejamos para la noche las rutinas tras un largo viaje. Una ansiedad que se aceleró cuando desde la ventana de nuestra cabaña vislumbramos a lo lejos la pequeña silueta de un <i>moai</i> junto al mar. </span></p>
<p class="p3"><span class="s1">Estábamos a poco más de un kilómetro. Hacia allá nos fuimos. A lo largo de un camino ancho y algo pedregoso veíamos como este moai iba creciendo. Hasta que llegó el gran momento de encontrarnos con él. Era el <b>Ahu Tahai</b>. A unos diez minutos andando de la capital Hanga Roa. Nuestro primer reflejo fue fotografiar el perfil de este moai con las casas de la población al fondo con el marco azul de la bahía. </span></p>
<p class="p3"><span class="s1">Antes de seguir hay que explicar que un <i>ahu</i> es una plataforma ceremonial formada por bloques de piedras, a la que se accede por una rampa adoquinada, encima de la cual se colocaban los <i>moais</i>. A lo largo de la <strong>isla de Pascua</strong> vamos a encontrar muchos de estos altares religiosos. </span></p>
<div id="attachment_6641" style="width: 445px" class="wp-caption alignleft"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-6641" class=" wp-image-6641" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/0-Ahu-Ko-Te-Riku.jpg" alt="Ahu Ko Te Riku" width="435" height="652" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/0-Ahu-Ko-Te-Riku.jpg 667w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/0-Ahu-Ko-Te-Riku-200x300.jpg 200w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/0-Ahu-Ko-Te-Riku-585x877.jpg 585w" sizes="(max-width: 435px) 100vw, 435px" /><p id="caption-attachment-6641" class="wp-caption-text">Ahu Ko Te Riku, un moai de 5 metros de altura que fue restaurado para mostrar cómo eran estos gigantes en su época de esplendor.</p></div>
<p class="p3"><span class="s1">Hay que ser muy respetuoso. Las autoridades locales son muy celosas de sus reliquias históricas y está totalmente prohibido subir a un altar o tocar a un <i>moai</i>. Hay carteles que lo advierten. Vale la pena seguir estas normas de respeto para preservar el imponente legado de una cultura única.</span></p>
<p class="p3"><span class="s1">A pocos metros, a la izquierda, un segundo altar, el <i>Ahu Vari Uri</i>. Uno de los más antiguos sobre el que se alzan restos de cinco <i>moai</i> que revelan los efectos de una erosión que ha ido difuminando sus rostros y formas. Y a la derecha, un tercero. Este muy peculiar. El altar llamado <b>Ahu Ko te Riku</b> está formado por un solo moai de cinco metros (se cree que fue tallado en el siglo IX). </span></p>
<p class="p3"><span class="s1">Luce un <i>pukao</i> (sombrero rojizo de cuyo origen hablaremos más adelante) y se han reconstruido sus ojos en base a un original encontrado en el norte de la isla hecho de coral blanco, con un círculo de piedra volcánica rojiza como pupila. Esta mirada pétrea e inmóvil desde las alturas de un gigante de piedra fue para nosotros el primer impacto para entender el poder que estas moles ejercían sobre la mente de los poblados a los que impertérritamente observaban. A lo largo de nuestro recorrido por la isla esta experiencia se iría repitiendo.</span></p>
<p class="p3"><span class="s1">Nos pasamos más de una hora experimentando el magnetismo de este lugar con un el intenso azul del Pacífico como escenario de fondo. Después decidimos recorrer <strong>Hanga Roa</strong>, que en el idioma nativo Rapa Nui significa ‘bahía amplia’ y describe perfectamente donde se ubica esta población cuyo censo en el 2012 era de 5.761 habitantes, el 95% de los que residen en la isla. Aún no habíamos digerido que estábamos en un lugar tan remoto. </span></p>
<p class="p3"><span class="s1">Queríamos patear… pero no hay mucho para patear. Es una población pequeña con dos avenidas, <strong>Atamu Tekema</strong> y <strong>Avareipua</strong>,<span class="Apple-converted-space">  </span>que aglutinan tiendas, restaurantes, hoteles. No hay edificios altos, ni hoteles de diseño. Las casas son de construcción rudimentaria con la madera de elemento básico, sin uniformidad, pero con vida y colorido. Nada convencional, pero con mucho sabor.</span></p>
<div id="attachment_6643" style="width: 1110px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-6643" class="size-full wp-image-6643" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/1-Hanga-Roa.jpg" alt="Isla de Pascua. Hanga Roa" width="1100" height="700" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/1-Hanga-Roa.jpg 1100w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/1-Hanga-Roa-300x191.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/1-Hanga-Roa-768x489.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/1-Hanga-Roa-1024x652.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/1-Hanga-Roa-585x372.jpg 585w" sizes="(max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /><p id="caption-attachment-6643" class="wp-caption-text">Vista de Hanga Roa, la capital de Isla de Pascua que aglutina el 95% de la población.</p></div>
<p class="p3"><span class="s1">Hanga Roa tiene buena oferta de actividades turísticas, excursiones, música y danzas tradicionales. Recomendamos visitar la iglesia parroquial, el museo etnográfico y el mercado de artesanías. Nos sentamos en un chiringuito de cara a la bahía. </span></p>
<p class="p3"><span class="s1">Recapitulamos las pocas cosas que sabíamos. Por ejemplo, el nombre de la <strong>isla de Pascua</strong> en lengua nativa es <strong>Rapa Nui</strong>, que significa Isla Grande. Su nombre actual proviene de 1722 cuando una expedición holandesa comandada por Jakob Roggeveen llegó aquel remoto lugar del que no se tenían noticias ni estaba registrado en ningún mapa. Como era el día de Pascua de Resurrección la bautizaron como isla de Pascua. </span></p>
<p class="p3"><span class="s1">Los rasgos de los nativos que hunden sus raíces generacionales hasta los tiempos de los moais son polinesios y la mayoría hablan el idioma ancestral rapa nui, aunque el oficial sea el castellano al pertenecer a Chile. Que, por cierto, los del lugar no parecen llevarlo muy bien según pudimos entender por un cartel que decía así: ‘Isla de Pascua pertenece a Chile pero no es Chile’. En la calle se observa esta mezcla entre nativos y chilenos venidos de la metrópoli para explotar el filón del turismo.</span></p>
<p class="p3"><span class="s1">El sol iniciaba su descenso y decidimos regresar al centro ceremonial <b>Ahu Tahai</b> que nos cogía de regreso a nuestro lodge. Su nombre significa en lengua nativa ‘El lugar donde se pone el sol’. Nos sentamos en la explanada de hierba a la espera de este regalo visual. </span></p>
<p class="p3"><span class="s1">No estábamos solos. Había bastante gente aguardando el momento mágico. Fue algo así como una secuencia estética a cámara lenta. El descenso del sol combinando con las nubes iba ofreciendo tonalidades rosas, azules, grises hasta encenderse en un intenso rojo antes de acariciar el horizonte del Pacífico. Era un final precioso a nuestro primer día. </span></p>
<h2 class="p5"><b>Las fascinantes miradas de piedra de la isla de Pascua</b></h2>
<p class="p2">Decidimos alquilar un coche para recorrer la isla. Allí no hay oficinas de renting tipo Avis. Los coches los alquilan particulares. Contactamos con un señor super amable de Santiago de Chile. A las nueve de la mañana ya teníamos el Suzuki Vitara cerca de nuestra cabaña. Lo único que nos pidió es que le devolviéramos el vehículo con el depósito lleno como nos lo había dejado. Ninguna otra formalidad. Apretón de manos, subimos al Suzuki para iniciar un camino que intuíamos apasionante.</p>
<p class="p2">La isla de Pascua es pequeña, de un lado a otro hay sólo 18 kilómetros. Hay dos vías asfaltadas, la del centro y la de la costa este. Es decir, en dos o tres días puedes tener suficiente, pero nosotros estuvimos cinco. Lo recomendamos si podéis.<span class="Apple-converted-space">  </span>No se trata sólo de ver, sino de vivir. Es una experiencia única concentrarse mirando un <i>moai</i>, observándolo desde distintos ángulos, sólo o junto a sus ‘compañeros’ de altar ceremonial.</p>
<div id="attachment_6645" style="width: 1110px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-6645" class="size-full wp-image-6645" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/2-Ahu-Tongariki.jpg" alt="Isla de Pascua. Ahu Tongariki" width="1100" height="700" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/2-Ahu-Tongariki.jpg 1100w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/2-Ahu-Tongariki-300x191.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/2-Ahu-Tongariki-768x489.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/2-Ahu-Tongariki-1024x652.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/2-Ahu-Tongariki-585x372.jpg 585w" sizes="(max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /><p id="caption-attachment-6645" class="wp-caption-text">Ahu Tongariki, la plataforma de moais más monumental de la isla</p></div>
<p class="p2">También es interesante poder contemplar los gigantes de piedra en diferentes horas del día, cuando el sol ofrece tonalidades, sombras, ángulos distintos. Es como una película con imágenes del mismo objeto cuyos matices de colores diferentes parecen darle vida y significado. Una visión profunda y no superficial.</p>
<p class="p3">Nuestro primer destino fue el <b>Ahu Tongariki</b>, la plataforma más monumental, de 100 metros y 15 <i>moais</i>. Cogimos la carretera del este. Nos saltamos lugares arqueológicos<span class="Apple-converted-space">  </span>que dejamos para el último día. En poco más de media hora llegamos a aquella imponente panorámica. Colosos de piedra volcánica, de espaldas a la brumosa bahía escarpada de piedras con el arco azul profundo de mar coronado por el blanco de la espuma.</p>
<p class="p3">Desde la altura –el <i>moai</i> más alto del <b>Tongariki</b> tiene quince metros- su mirada imponía, o mejor, acongojaba. A espaldas del mar, éste es el impacto que debían producir en los poblados a pocos metros de sus pies. Nuestro destino siguiente fue la playa de <b>Anakena</b>. La leyenda tradicional cuenta que en esta bahía desembarcó su primer soberano, <b>Hoto Matu’a</b> con su esposa <b>Vakai</b> y su hermana <b>Ava Rei Pu’a</b> procedentes de la Polinesia central.</p>
<p class="p3">El rey había recibido en sueños el mensaje de que su continente <b>Hiva</b> se iba a hundir y desaparecer bajo el mar. A llegar a <b>Anakena</b> quedó maravillado y fijó su residencia en aquel paraje idílico. De allí surgió la raíz polinesia de los nativos de la Isla de Pascua según la tradición. Se conoce el lugar como el <b>Valle de los Reyes Rapa Nui</b>.</p>
<div id="attachment_6646" style="width: 1110px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-6646" class="size-full wp-image-6646" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/3-Ahu-Nau-Nau.jpg" alt="Ahu Nau Nau" width="1100" height="700" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/3-Ahu-Nau-Nau.jpg 1100w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/3-Ahu-Nau-Nau-300x191.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/3-Ahu-Nau-Nau-768x489.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/3-Ahu-Nau-Nau-1024x652.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/3-Ahu-Nau-Nau-585x372.jpg 585w" sizes="(max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /><p id="caption-attachment-6646" class="wp-caption-text">Ahu Nau Nau, altar ceremonial en la playa de Anakena</p></div>
<p class="p3">A escasos metros de la orilla de arena blanca se levantó una plataforma con siete <i>moais</i>: El <b>Ahu Nau Nau</b>. Están de espaldas al mar y cuatro de ellos lucen <i>pukaos</i> (sombreros). El lugar nos ofrece una postal preciosa: Los cinco gigantes de piedra, entre palmeras y con el azul turquesa del océano al fondo, que hace resaltar el rojo de sus <i>pukaos</i>.</p>
<p class="p3">Esta playa es el mejor lugar de la isla para bañarse y tomar el sol. Es muy popular. Los días de fiesta se llena de gente. Nosotros quisimos coincidir con uno de estos festivos para vivir el ambiente. Hay chiringuitos, barbacoas, vestuarios, servicios y una amplia zona de aparcamiento. Fue toda una experiencia tomarse una torta de atún en una modesta mesa, con la arena blanca a los pies, el Pacífico de fondo, niños jugando y familias disfrutando al aire libre.</p>
<p class="p3">En esta playa hay otra plataforma, el <b>Ahu Ature Huki</b>, con un solo moai, que muestra la erosión de los tiempos. Se supone que es uno de los más antiguos, de una época muy anterior al vecino <b>Ahu Nau Nau</b>. Después de caminar junto a la orilla, observa los <i>moais</i> desde distintos ángulos regresamos al coche. Desde <b>Anakena</b> un trazado asfaltado te lleva hasta <b>Hanga Roa</b>. Tomamos esta ruta.</p>
<div id="attachment_6648" style="width: 1110px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-6648" class="size-full wp-image-6648" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/4-Ahu-Akivi.jpg" alt="Isla de Pascua. Ahu Akivi" width="1100" height="700" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/4-Ahu-Akivi.jpg 1100w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/4-Ahu-Akivi-300x191.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/4-Ahu-Akivi-768x489.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/4-Ahu-Akivi-1024x652.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/4-Ahu-Akivi-585x372.jpg 585w" sizes="(max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /><p id="caption-attachment-6648" class="wp-caption-text">Ahu Akivi, conjunto levantado en la parte central de la isla</p></div>
<p class="p3">Antes de llegar a la población hay un desvío a mano derecha, que conduce a otro de los lugares emblemáticos: El <b>Ahu Akivi</b>. El tramo es pedregoso, pero no complicado. Antes de llegar a esta plataforma, recomendamos torcer hacia la izquierda, hacia <b>Puna Pau</b>, la cantera de piedra volcánica roja con la que se esculpían los <i>pukaos</i>.</p>
<p class="p3">El camino es en subida, pero se puede ir en coche. Arriba se despliega una bonita panorámica de la isla con <b>Hanga Roa</b> al fondo. Impresiona ver <i>pukaos</i>, unos que no llegaron a colocarse encima de un <i>moai</i> y otros sin terminar de esculpir, esparcidos por el suelo. Los hay de dos metros de diámetro y tres de altura.</p>
<p class="p3">Nos impresionó tocar aquellas gigantescas piezas porosas de color rojo. Estos ‘sombreros’ fueron una producción tardía (se especula que fue del siglo XV) y sólo el 10% de los moais lucía este pesadísimo tocado. Regresamos al coche. El <b>Ahu Akivi</b> nos estaba esperando. Nuestro objetivo era llegar sobre las cuatro de la tarde cuando el sol iniciara su descenso. Habíamos leído que era cuando sus rayos iluminaban de forma esplendorosa a las figuras.</p>
<p class="p3">Nos encontramos con otra preciosa postal: Una plataforma con siete esculturas relucientes a la luz del sol en contraste con un cielo azul con esponjosas nubes blancas. Esta plataforma tiene la peculiaridad de que no se construyó en la costa y a espaldas del mar.</p>
<div id="attachment_6649" style="width: 1110px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-6649" class="size-full wp-image-6649" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/6-Cabezas-de-moais.jpg" alt="Rano Raraku" width="1100" height="700" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/6-Cabezas-de-moais.jpg 1100w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/6-Cabezas-de-moais-300x191.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/6-Cabezas-de-moais-768x489.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/6-Cabezas-de-moais-1024x652.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/6-Cabezas-de-moais-585x372.jpg 585w" sizes="(max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /><p id="caption-attachment-6649" class="wp-caption-text">Cabezas de moais en la cantera de Rano Raraku</p></div>
<p class="p3">Está en la zona central de la isla de Pascua y la mirada de los <i>moais</i> se dirige a una supuesta aldea que tenían bajo su mirada. No es tan monumental como el <b>Ahu Tongariki</b> ni sus figuras tan detalladas como el <b>Ahu Nau Nau</b>,<span class="Apple-converted-space">  </span>pero imponen igual. Pasamos un buen rato. Fotografiando el conjunto y los <i>moai</i> uno por uno. La luz le daba fuerza a las imágenes.</p>
<p class="p3"><span class="s1">Antes de regresar a nuestro lodge quisimos hacer una primera visita al volcán <b>Rano Kau</b> y a la ciudadela ceremonial de <b>Orongo</b>. El sol estaba en su descenso y a media tarde tenía que dar una iluminación especial al cráter y al acantilado sobre el que se construyó la aldea. Hay taquilla, pero quedaba sólo media hora para el cierre y nos dejaron pasar sin pagar. </span></p>
<p class="p3"><span class="s1">Los ángulos de los rayos solares rebotaban sobre el océano dando tonalidades oscuras al azul y brillo a los peñascos y la espuma que los rodeaba. Estábamos solos y a aquella escena cromática se añadían los soplidos de ráfagas de viento que anunciaban el inicio del atardecer. No apuramos la visita. </span></p>
<p class="p3"><span class="s1">Ibamos a regresar dos días después a primera hora para ver contrastes de luz diferentes. Antes de cenar quisimos cerrar el día como lo hicimos en el atardecer anterior: Disfrutando de otra puesta de sol en el <b>Ahu Tahai</b>. Este iba ser nuestro ritual de cada jornada hasta nuestra marcha.</span></p>
<h2 class="p5"><b>Los enigmas de la Isla de Pascua</b></h2>
<p class="p2">Antes de acostarnos rebobinamos las experiencias del día y las intentamos situar en el contexto de datos históricos que habíamos leído y que situaban la llegada de los primeros pobladores de la isla (que, como hemos visto antes, la leyenda nos dice que procedían de la Polinesia, quizás las islas Marquesas) entre los años 600 al 800 d.c. Sobre el 700 se construye el altar <b>Ahu Tahai</b>, el que tiene un solo <i>moai</i> y está a pocos minutos de Hanga Roa.</p>
<p class="p2">A partir del 900 las moles de piedra se hacen más estilizadas y entre el 1000 y 1200 son los años álgidos de la construcción de <i>moais</i>. Probablemente el <b>Ahu Tongariki</b> es de esta época. Sobre 1450 se erige el <b>Ahu Akivi</b>. Y de forma sorprendente a partir de 1650 se dejan de construir <i>moais</i>. En nuestra última jornada quisimos ir a los lugares que escenifican cómo la cultura de los <i>moais</i> se derribó –lo decimos en el sentido literal de la palabra- de forma brusca.</p>
<div id="attachment_6651" style="width: 1110px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-6651" class="size-full wp-image-6651" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/7-Interior-del-cráter-Rano-Rau.jpg" alt="Rano Rau" width="1100" height="700" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/7-Interior-del-cráter-Rano-Rau.jpg 1100w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/7-Interior-del-cráter-Rano-Rau-300x191.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/7-Interior-del-cráter-Rano-Rau-768x489.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/7-Interior-del-cráter-Rano-Rau-1024x652.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/7-Interior-del-cráter-Rano-Rau-585x372.jpg 585w" sizes="(max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /><p id="caption-attachment-6651" class="wp-caption-text">Interior del cráter Rano Rau, relleno de agua y una riquísima flora</p></div>
<p class="p3"><span class="s2">Pero antes había que ir a los orígenes, al volcán <b>Rano Raraku</b>, que habíamos visto en la lejanía desde el <b>Ahu Tongariki</b>. Allí está la cantera de los <i>moais</i>, el origen de todos los enigmas que rodean la isla. Tomamos la ruta que nos había llevado el día anterior hacia aquella plataforma, pero antes de llegar nos desviamos hacia la falda del volcán. </span></p>
<p class="p3"><span class="s2">Hay una amplia zona para dejar el coche. Se paga entrada y el mismo tiquet también te da acceso al volcán <b>Rano Kau</b> y la aldea de <b>Orongo</b> si quieres hacer la visita el mismo día. No lo aconsejamos. La cantera de los <i>moais</i> merece horas de visita no un repaso rápido. Y os recomiendo que dividáis la vivista en mañana y tarde. </span></p>
<p class="p3"><span class="s2">El recorrido del sol ofrece perspectivas diferentes de los <i>moais</i>. Hay senderos señalizados. No os salgáis de éstos, no intentéis tocar los <i>moais</i>. Hay vigilancia e incluso voluntarios de paisano que te llamarán la atención si hace falta. Como os dije al principio, la gente de la isla es muy celosa de su patrimonio. <b>Rano Raraku</b> es un museo al aire libre, compuesto de <i>moais</i> que no llegaron a trasladarse a sus plataformas y otros que no acabaron de esculpirse. </span></p>
<p class="p3"><span class="s2">Las enormes figuras se esparcen por la ladera del volcán y el interior del cráter. La mayoría sólo asoman su cabeza. Y desde los senderos te puedes colocar en una posición para mirar de cerca y frontalmente a las cuencas de los ojos de los moais. La sensación que tuvimos es que aquellas figuras que parecían inexpresivas en las fotos de los libros, en la realidad transmiten una fuerza autoritaria, dogmática, coercitiva, entre dios y humano. </span></p>
<p class="p3"><span class="s2">No eran figuras para la estética, sino para imponer. Por supuesto, es una apreciación personal. La cantera es el lugar perfecto para entender cómo ‘nacieron’ estos gigantes de piedra y después valorar las diferentes teorías de cómo fueron trasladados a sus plataformas.</span></p>
<h2 class="p5"><b>El derribo de moais y el ‘Hombre Pájaro’</b></h2>
<p class="p2">Nuestro cuarto día lo iniciamos en el volcán <b>Rano Kau</b>. Fuimos a primera hora. Hay una amplia pista sin asfalto para llegar a la cresta del volcán. Es uno de los lugares más impresionantes de la isla con una fuerza de colores fantástica. El cráter está lleno de agua y su riqueza en sales alimenta una maravillosa flora que lo convierte en un jardín fantástico para los estudios de botánicos de todo el mundo.</p>
<div id="attachment_6652" style="width: 1110px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-6652" class="size-full wp-image-6652" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/8-moais.jpg" alt="moais" width="1100" height="700" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/8-moais.jpg 1100w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/8-moais-300x191.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/8-moais-768x489.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/8-moais-1024x652.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/8-moais-585x372.jpg 585w" sizes="(max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /><p id="caption-attachment-6652" class="wp-caption-text">Las sangrientas guerras entre tribus acababan con el derribo de los moais de los vencidos</p></div>
<p class="p2">Está prohibido bajar al cráter por su peligrosidad, pero una gran experiencia es bordearlo para deleitarse con la riqueza interior de colores verde, azul, violenta, gris que destella brillos distintos según del ángulo que se observa. La imagen de esta sinfonía de colores, combinada con el ocre de las paredes interiores del cráter y el azul del Pacífico que se asoma por una ancha hendidura de la cresta, es un recuerdo mágico tanto para la retina como para las cámaras fotográficas.</p>
<p class="p3">En el extremo suroeste del cráter se encuentra la aldea de <b>Orongo</b>, un centro ceremonial que habíamos visitado de forma muy breve el día anterior. Hoy le íbamos a dar todo el tiempo para que su significado nos penetrara. Pero para entender la ceremonia del ‘<i>Hombre Pájaro</i>’ hay que retroceder al derrumbe de la cultura de los <i>moais</i>.</p>
<p class="p3">¿Qué pasó en la isla de Pascua para que desde el año 1650 de golpe se dejaran de erigir aquellos gigantes de piedra que habían sido elemento de cohesión social? ¿Por qué se produjo un cambio tan radical de creencias? Hay la teoría, que hemos esbozado antes, de que la tala de árboles para transportar <i>moais</i> había desequilibrado el ecosistema. Otra teoría explica que los <i>rapa nui</i> cavaron su tumba por la explotación descontrolada de su entorno y el continuo incremento demográfico en un medio frágil y limitado por su aislamiento geográfico, que les dejó sin recursos naturales para subsistir.</p>
<p class="p3">Por una razón u otra, las tribus locales se enzarzaron en terribles y sangrientas guerras. No había comida para todos. El hambre les llevó a crueldades extremas. El símbolo de una victoria era derribar los <i>moais</i> de la tribu contraria, extraer sus ojos para quitarles su fuerza. Era acabar con la protección de los ancestros, de su influencia sobre sus líderes, era una forma de aniquilar la tribu rival tanto física como moralmente. La magia de los <i>moais</i> también se vino abajo. Pero las guerras no solucionaron el problema del hambre. Lo agravaron.</p>
<p class="p3">Los jefes de las tribus idearon un nuevo sistema para evitar la autodestrucción. La cultura de los <i>moais</i> fue sustituida por otro sistema de creencias denominado <b>Make Make</b>, nombre de un dios creador. La principal costumbre de este nuevo sistema era la ceremonia que se celebraba cada primavera en la aldea de <b>Orongo</b>. Esta ceremonia servía para elegir al <b>Tangata Manu</b>, el ‘<i>Hombre Pájaro</i>’. Cada tribu elegía a su representante.</p>
<div id="attachment_6653" style="width: 1110px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-6653" class="size-full wp-image-6653" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/9-aldea-ceremonial-de-Orongo.jpg" alt="Isla de Pascua. aldea ceremonial de Orongo" width="1100" height="700" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/9-aldea-ceremonial-de-Orongo.jpg 1100w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/9-aldea-ceremonial-de-Orongo-300x191.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/9-aldea-ceremonial-de-Orongo-768x489.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/9-aldea-ceremonial-de-Orongo-1024x652.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/9-aldea-ceremonial-de-Orongo-585x372.jpg 585w" sizes="(max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /><p id="caption-attachment-6653" class="wp-caption-text">Las diminutas entradas de las casas de la aldea ceremonial de Orongo</p></div>
<p class="p3">Pasaba tiempo preparándose, en nuestro lenguaje actual diríamos entrenándose, ya que la prueba era de gran exigencia física. Cuando llegaba el día se concentraban en los pequeños habitáculos de la aldea. La competición consistía en descender el casi vertical acantilado de 400 metros de <b>Rano Kau</b>, nadar en un mar infectado de tiburones hasta el islote <b>Motu Nui</b>. Allí debían recoger el huevo de una ave migratoria denominada en los libros charrán sombrío y regresar a la aldea, atravesando de nuevo el brazo de mar y escalando el acantilado.</p>
<p class="p3">El primero que llegara con el huevo sin romper sería el ganador, el ‘<i>Hombre Pájaro</i>’ y su clan mandaría en la isla durante aquel año. La pelea para conseguir el huevo era a muerte. La mayoría de los participantes no regresaba. Este ritual era la envoltura religiosa de una decisión pragmática: la de acabar con las guerras entre tribus que habían devastado la isla y derrumbado a los <i>moais</i>.</p>
<p class="p3">La batalla se reducía al plano individual de los que participaban en la competición del ‘<i>Hombre Pájaro</i>’. Morían unos pocos en la pugna y se conseguía lo más importante: la tribu del ganador iba a mandar durante aquel año y todos lo aceptaban bajo el manto ceremonial del dios creador. La ceremonia servía como factor estabilizador para evitar el genocidio. Nadie iba a discutir quién era la autoridad durante aquel período. Así acabaron las guerras. Un cambio de creencias inteligente.</p>
<p class="p3">No queríamos acabar nuestro último día sin encontrarnos con otro de los enigmas de la isla de Pascua: <b>Te Pito Cura</b>. Es una bola esférica, lisa, posada en el suelo, que dos brazos abiertos no abarcan, situada dentro de un muro de piedras circular, y acompañada por otras cuatro más pequeñas a modo de asiento.</p>
<p class="p3">La leyenda cuenta que el rey <b>Hotu Matu’a</b> llegó a la isla de Pascua con esta enorme piedra portadora de su poder espiritual. Esta bola tiene una alta cantidad de hierro y, según dicen, se calienta más que las otras (nosotros no lo notamos) y la tradición le otorga por este motivo algunos poderes por supuesto no comprobados. Lo que se comprueba es que su componente de hierro ocasiona un comportamiento extraño en las brújulas.</p>
<p class="p3">A estas rocas le debe la isla su otro nombre: <b>Te Pito o Te Henua</b>, el <b>Ombligo del Mundo</b>. Curioso que los antepasados rapa nui pusieran este nombre a un lugar tan remoto.</p>
<div id="attachment_6654" style="width: 1110px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" aria-describedby="caption-attachment-6654" class="size-full wp-image-6654" src="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/10-Te-Pito-Kura.jpg" alt="Te Pito Kura" width="1100" height="700" srcset="https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/10-Te-Pito-Kura.jpg 1100w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/10-Te-Pito-Kura-300x191.jpg 300w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/10-Te-Pito-Kura-768x489.jpg 768w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/10-Te-Pito-Kura-1024x652.jpg 1024w, https://www.magellanmag.com/blog/wp-content/uploads/2019/09/10-Te-Pito-Kura-585x372.jpg 585w" sizes="(max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /><p id="caption-attachment-6654" class="wp-caption-text">Te Pito Kura, una piedra esférica lisa. La tradición dice que fue traída de la Polinesia por el primer rey para transmitir su fuerza. A ella se le debe otro nombre de la isla: Te Pito o Te Henua, el Ombligo del Mundo</p></div>
<p class="p3">Regresamos a Hanga Roa. Asistimos a nuestra última puesta de sol, la de la despedida . Por la noche preparamos nuestro equipaje. Aún estábamos en la isla de Pascua y ya nos invadía un sentimiento de nostalgia por aquel mundo único que habíamos vivido en pocos días.</p>
<p class="p3">A la mañana siguiente recorrido por el Mercado de Artesanías para hacer unas compras y desplazamiento hacia el aeropuerto. El regreso fue muy largo. Santiago de Chile, Buenos Aires, Barcelona. Pero el recuerdo de la enigmática isla de Pascua fue el mejor compañero de viaje.</p>
<i class="fa fa-hand-o-right" style="color: #000000"></i> <a href="https://www.magellanmag.com/hoy-es-siempre-todavia/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Hoy es siempre todavía</a></p>
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