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¡Viven!

Ahora que se acerca mi ansiado aniversario tengo que contaros que, desde hace años, por norma, no suelo celebrarlo, realmente no sabría deciros el por qué, pero adopté esta “mala” costumbre y digo mala, porque el otro día hice una pequeña reflexión y me dije… “Cada año es motivo de celebración. Así que, a partir de  este empezaré a festejarlo con todos aquellos que quieran estar a mi lado ese día”.

Dicho y hecho, una vez más mi incondicional “partner in crime”, tal y como llevamos a cabo en mi trigésimo sexto cumpleaños, me ha vuelto a proponer una nueva escapadita como buena excusa de ello.
Así que esta vez estamos entre Cadaqués y Vall de Nuria, lo sé, lo sé, dos lugares totalmente diferente pero con una cosa en común, en ambos parajes podremos hacer trekking, algo a lo que nos hemos aficionado bastante en los últimos años; por lo que, teniendo en cuenta que no he estado en ninguno de los dos, no sabemos dónde acabaremos.

Retomando el tema del senderismo, hace unos días leí un artículo, por cierto, nada agradable en La Vanguardia, acerca de una pareja de Israel que se había aventurado en el Parque de Aigüestortes, concretamente en la ruta de Carros de Foc, con tan mala suerte que les sorprendió la nieve y estuvieron perdidos un par de días. A pesar de ser encontrados, por casualidad, por unos pastores que pasaban por allí, el desenlace para el hombre israelí fue bastante fatídico…
Creo que es un buen post para recordar y concienciar a todo el mundo la necesidad de ser responsable cuando entramos en terrenos que no son familiares a nuestro día a día y sobre todo cuando hablamos de la Naturaleza en sí. Soy la primera que debería aplicarse lo que estoy comentando ya que puedo decir que no soy ejemplo de nada, sobre todo cuando he tentado un par de veces a la suerte, y creedme cuando os digo que no lo haré más, aprecio demasiado la vida como para desaparecer antes de tiempo.

La primera fue en Nepal, precisamente nuestro pequeño grupo se componía de una chica de Israel, y dos de nosotros; entre todos habíamos decidido contratar un sherpa para los siguientes 6 días. A pesar de que la joven no estaba muy integrada en la aventura, y tenía intención de retirarse, seguimos adelante con todo. En nuestro caso, teníamos claro que queríamos continuar con nuestra andanza ya que todo aquello era impresionante, y una experiencia que sabíamos que no se repetiría jamás, deseábamos llegar al campamento base del Annapurna y sobre todo poder disfrutar de las hot spring de Tatopani. Finalmente decidimos que nuestro sherpa se quedara con ella y nosotros seguiríamos nuestra ruta un par de días más con otro porteador, sin embargo la bajada la haríamos solos, y nos encontraríamos en la aldea donde ellos estarían esperándonos, de esta manera proseguiríamos todos juntos durante unas 5 horas hasta el final del itinerario.

Sin duda, siempre he dicho que este viaje ha sido uno de los mejores que he realizado en mi vida, volvería hacerlo sin pensármelo un solo segundo, pero principalmente por este trekking, os aseguro que nos enseñó mucho, no solo a nivel mental o físico, sino también a nivel humano.

Para que os hagáis una idea de lo que os estoy contando os diré que  pasabas de un extremo a otro en cuestión de minutos, de repente te encontrabas completamente empapado por lluvias torrenciales, que enseguida estabas quemándote por el sol de la montaña, sin olvidarnos que a medida que ascendíamos hacia la cima, nuestros cuerpos se cubrían constantemente  de sanguijuelas.
Vivíamos en situaciones totalmente extremas a las que no estábamos habituados, es por ello que sin planearlo aprendías no solo a ser más tolerante y empático con todo lo que te rodea en ese momento, sino que llegas a abrir tu mente a unos niveles que jamás podrías imaginar.

Tened en cuenta que, durante una semana llegabas a convivir con situaciones totalmente nuevas y no solo me refiero a un idioma, sino también a la cultura, gastronomía, religión, etc… A la vez llegabas a entablar un vínculo con los Sherpas que era inexplicable, eran 24 horas las que pasabas con ellos, tened en cuenta que tu vida estaba en sus manos literalmente hablando, quienes hagáis submarinismo sabéis de qué os hablo.

Retomando nuestra iniciativa de adentrarnos en el objetivo sin nuestro guía, comenzaré explicando que la subida hasta esas termas naturales fue mágica, pero sin duda el descenso no lo fue tanto, creo que nuestro menor problema fueron las continuas paradas debido a que esas queridas “chupasangres” no paraban de salir de nuestro calzado. Os aseguro que el habernos perdido, alargando con ello nuestra llegada en una hora y media, sumando a una lesión de la rodilla de mi compañero de viaje, fue lo peor de la situación.

En aquel entonces, hace unos 7 años aproximadamente, en caso de que tuvieras algún problema en la montaña, la única manera de bajar a Pokhara era en Helicóptero, por lo que en tal caso debías de pagar unos 1.000€ y ya os digo yo que no había opción de ello, así que fue toda una odisea ese descenso hasta llegar al ansiado reencuentro con nuestro sherpa.
Creo que fue uno de los días más emocionantes para nosotros y sobre todo más felices para él cuando nos vimos de nuevo, pobre…estaba casi llorando, ya que pensaba que durante todo ese tiempo habíamos estado en peligro. En el transcurso de esa hora y media que tardamos no pudimos comunicarnos, por lo que creedme si os digo que el tiempo en la montaña se hace eterno.

Después de esta pequeña odisea pensé que no volvería hacerlo, pero nuestra confianza o más bien inconsciencia, nos volvió a jugar una mala pasada durante nuestra aventura en la selva Panameña. También pérdidas durante una hora y a la vez un poco desesperadas, tardamos en poder encontrar a un lugareño que nos indicó por donde debíamos ir, eso sí gesticulando el camino correcto con un machete de dimensiones importantes…

Me reitero, no soy ejemplo de nada pero sí os digo que a veces sobrevaloramos nuestros límites y debemos tener en cuenta que en la montaña siempre jugaremos con desventaja, no solo es una cuestión de ir preparados con el equipo adecuado, con la información meteorológica necesaria, con el mapa correcto, bastones, alimentación e hidratación necesaria, etc… sino sobre todo el no ser osado ante la Naturaleza en la cual siempre estaremos en desventaja.

“Be smart, Keep calm and trek safetely on the Montain”

 

Sobre el autor

Valentina Ducati

Valentina Ducati

La primera vez que cogí un avión fue con 18 años, destino Londres, fue ahí cuando me di cuenta de que acababa de descubrir lo que se convertiría a día de hoy en una de las grandes pasiones de mi vida: Viajar.
Amante incondicional del deporte, de la lectura, de la fotografía, de las risas y por supuesto de un buen vino en buena compañía.
Me considero una persona sencilla, afortunada en la vida, extrovertida y de entrega pasional en todo lo que hago. Me encanta tener nuevos retos y rodearme de personas que me enriquezcan en todos los sentidos. Si me preguntáis por el mejor escenario de mis viajes os diría que cualquiera en el que he podido disfrutar de una puesta de sol mirando al mar.

1 comentario

  • Valentina, gracias de nuevo por compartir tus vivencias con todos los lectores que empatizamos tanto con tus historias que parecen realmente vividas.

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