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That’s Broadway

Olivia Oporto

Una de las mejores cosas de viajar a New York, además de vivir la fascinación que la ciudad ejerce sobre mí, es poder ir al teatro. El TEATRO en mayúsculas, ese lugar en el que si amas el mundo del espectáculo te quedarías durante horas, horas y horas y pedirías que el “show” no acabara en toda la noche.

La primera vez que tuve la suerte de poder asistir en directo a un musical en Broadway fue hace muchos años para ver una esplendida versión de la romántica película “The Goodbye Girl” que en su día protagonizó Richard Dreyfuss para el cine. El teatro era una maravillosa joya en el corazón de Times Square, con unas butacas comodísimas y una sonorización que hacía que las notas musicales de la orquesta resonasen dentro de mí con una intensidad única. Lo que más me llamo la atención nada más entrar en la sala fue escuchar el ensayo de la fabulosa orquesta que tocaba en directo, y que por sí sola hubiera merecido haber pagado la entrada para escuchar el gran talento de todos aquellos músicos que algo escondidos de la vista de todos nosotros tocaban sus instrumentos con una perfección fuera de toda duda.

GoodbyeGirlDisfrutar de aquel espectáculo musical fue una experiencia que aún ahora recuerdo como el más preciado de los tesoros, y fue tal la emoción del momento que muchos años después consigo tararear a la perfección (dentro de mis limitadas capacidades canoras) mi canción preferida del musical que era “Good news, bad news”, un fantástico dúo cantado por los protagonistas de la obra que en aquel entonces eran los actores Martin Short y Bernadette Peters.

Recuerdo que salí del teatro flotando de emoción tras haber disfrutado de un espectáculo inolvidable y como New York es la ciudad que nunca duerme, me acuerdo también del fantástico cappuccino y el brownie con el que cerré una noche realmente perfecta, en uno de esos maravillosos cafés que se encuentran a cada paso en las pequeñas callejuelas que rodean la zona de los teatros en Broadway.

Otro de los musicales que más recuerdo de mis visitas a los teatros en Broadway es el espectáculo con un titulo infinito: “How to succeed in business without really trying”, que era la historia de un limpiacristales que gracias a su tenaz ambición consigue llegar a director general de su empresa. Una historia muy a la “americana” como les gusta en EEUU, y excelentemente protagonizada por Mathew Broderick, un actor al que yo había visto en comedias, y películas fácilmente olvidables, pero que en teatro me sorprendió sobremanera, tanto por su talento musical como por una actuación impecable. De hecho Broderick ha desarrollado una gran carrera teatral y ha sido galardonado con dos premios Tony. En muchos sitios del mundo (y lo lamento por él) me consta que hoy en día se le conoce más por el ser el marido de la celebérrima actriz Sarah Jessica Parker.

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Pero si en algún musical he cantado y bailado hasta la extenuación fue en la adaptación de Grease, que fiel a la película incluye algunas de las que para mí son las mejores canciones del mundo del espectáculo. De hecho Grease es una obra totalmente coral en la que los protagonistas de la versión que yo vi en Broadway eran “comidos” por las actuación de los secundarios. Seguramente es el show que con el paso de los años recuerdo menos como espectáculo en sí, pero me acuerdo con a la perfección de la diversión, la fiesta, y la manera en la cual todos bailábamos sin cesar al ritmo de “you are the one that I want , you are the one that I want, uhuhuhuhu honeyyyy”.

Amo Broadway, amo Times Square, amo New York y admiro profundamente a todos esos centenares de actores que cada día llegan a la gran manzana para labrarse un futuro en el competitivo, difícil y muchas veces cruel mundo del espectáculo en el que muchos son los llamados y pocos los elegidos.

Sobre el autor

Olivia Oporto

Olivia Oporto

Me encanta viajar, siempre me ha gustado. Los viajes me han regalado momentos inolvidables, grandes amistades, grandes amores, recuerdos imborrables, sensaciones y emociones que me acompañarán siempre y que me han dado una perspectiva de la vida completamente diferente. He aprendido mucho de personas a las que nunca hubiera conocido y que con su presencia han marcado mi vida para siempre. Gran parte de esas personas encontradas en tres años de vida y viajes por Italia. Tengo muchos viajes soñados, destinos a los que espero volar algún día, pero el lugar al que me gustaría volver una y mil veces es al oeste de Canadá, donde hace muchos, muchos años deje una parte de mi corazón entre sus lagos infinitos y sus majestuosas montañas, y donde espero regresar algún día… quien sabe si para siempre.

1 comentario

  • Olivia, yo amo leer tus artículos por la pasión que pones en todas y cada una de las palabras con las que describes los viajes, las experiencias que has tenido la fortuna de vivir. Gracias por compartirlas!!

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