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Happy Birthday to me!

Bueno pues aquí estamos un mes más, con más viajes, mejores momentos, infinitas risas y como no, mejor compañía.
Con vuestro permiso este post se lo quiero dedicar a esos 3 mosqueteros que quisieron compartir conmigo un día tan increíble como fue el de mi aniversario. Como os contaba en el anterior blog, no teníamos claro dónde acabaríamos, así que finalmente nos decidimos por ese gran desconocido para nosotras, Cadaqués.

Siempre supe que volvería a enamorarme, pero jamás pensé que sería de aquella manera, como siempre, intentaré explicaros todo lo que sentí, tal y como lo viví, sin filtros, como buena andaluza que soy, aunque ya os adelanto que desde que volví de aquel rincón del mundo, no he parado de sonreír acordándome de cada momento vivido.

Nunca pude imaginar que podría ser tan divertido celebrar un cumpleaños de la manera que lo hicimos, improvisación, confianza, risas, amistad, complicidad, todo eso combinado con un marco de ensueños, solo hizo convencerme una vez más que no hay que coger un avión para poder ser una feliciana y que sin duda, continuaré celebrando mi aniversario cada año que el destino me permita seguir en este mundo.

Como comentaba, no hace falta coger un avión, pero en todo viaje digamos que siempre hay algo que destacar, en este diremos que son esas “maravillosas” curvas para poder llegar a nuestro destino, creedme cuando os digo que aquello tiene más que cualquier angelito de Victoria Secret.
En fin, después de haber calculado mal los tiempos, algo bastante usual en nosotras, y dialogar con el buen conductor para que nos hiciera el gran favor de llevar a cabo una parada de “emergencia”, ya os podréis imaginar a qué me refiero, llegamos a nuestro destino sobre las 22:00 pm.

Como siempre, nuestro ritual fue, dejar las maletas y salir a explorar el lugar, de esta manera podríamos ir haciéndonos una idea qué nos depararía al día siguiente, estuvimos cenando en un sitio de tapas llamado Tamariu Café, donde nos atendió un jienense simpatiquísimo, a quien casualmente nos encontraríamos la noche siguiente y como no, ya era de “toda la vida” como decimos los andaluces.

En fin, en cuanto nos despertamos salimos a desayunar, y emprendimos nuestro trekking, Camino de Ronda, fue gracioso porque la señora del Hostal nos sugirió llamar a un taxi en caso de que no pudiéramos realizarlo por completo, a lo que le contestamos que no sería necesario, ya que somos un poco Forrest Gump, empezamos a andar y se nos va la noción del tiempo, y efectivamente así fue…

Fueron 4 horas y media, unos 18 km aproximadamente de naturaleza, serenidad, aire puro, aguas turquesas, subidas y bajadas inacabables, un paraje natural de en sueños, pasando por la conocida bahía de Portlligat y acabando en el majestuoso Cap de Creus, a pesar de que el tiempo no nos acompañó todo lo que nos hubiera gustado debido a la niebla que acechaba ese día, indiscutiblemente, aquello era mágico. Nuestra imaginación volaba, no parábamos de crear, nuevos posibles negocios, nuevos destinos de viajes, nuevas mascotas, muchas reflexiones sobre la marcha, etc… Todo ello obviamente sin parar de reír, estoy segura que un par de recientes arrugas las tengo desde entonces.

Tras esta mini aventura, volvimos al pueblo ya que tuve la gran sorpresa y suerte de poder compartir una increíble paella en el recomendable Can Rafa con alguien al que quiero y adoro mucho más de lo que piensa. Así que continuamos disfrutando de mi gran día acompañado de un buen vino de la tierra y por supuesto un postre con la velita de rigor, donde no podía faltar pedir un deseo, (rezando para que se cumpla).

Tras ello, tuvimos nuevo miembro en el grupo, ahora sí, ya estábamos todos, éramos el Equipo A, primero fuimos a dar un paseo por el municipio, no pudimos resistirnos a captar más de una imagen, definitivamente aquel paisaje era el perfecto cuadro para pintar, no te cansabas de mirar y de pensar: “Que suerte la de levantarte cada día en este lugar y poder impregnarte de todo aquello”.

Así que después de deleitarnos con estas vistas, decidimos seguir contemplando el mar desde otro rincón del paseo, pero no antes de hacer una parada obligatoria en CDQ Cadaques, para los amantes del surf sin duda es un “must”, tienda única donde las haya. Para los más exigentes encontraréis, las marcas más “cool” no solo en ropa de baño o calzado sino también en complementos y lo más importante, un trato excelente, ¡que más se puede pedir!

Después de ello, nos dirigimos al Maritim Bar, para seguir haciendo una de las cosas que más me gusta, contemplar el mar… pero esta vez sentados en una terraza con Gin tonic y licor de hierbas en mano, aquello sí que era vida. Y así empezó la tarde, divertida y relajada como hacía tiempo.

Evidentemente, si queríamos seguir, debíamos hacer un alto en el camino para reponer fuerzas, era todo demasiado divertido para que acabara tan rápido, así que después de comernos una buena pizza en La Gritta, decidimos hacernos unos bailes en el Tropical y en el Shadows, aunque he de reconocer que algunos más que otros, de hecho… Es más, os diría que a día de hoy algun@ se ha apuntado a clases de pole dance o directamente se ha comprado la barra de baile para practicar en casa…si no les han contratado ya en alguna discoteca para los fines de semanas…

En fin, lo dicho, creo que puedo decir que fue uno de los cumpleaños más divertidos, si no el que más, de mi vida, todo ello gracias a estos 3 mosqueteros que decidieron ese día no solo improvisar un poco de locura conmigo sino invertir su tiempo en quedarse a mi lado aportando cada uno de ellos su granito de arena para sacarme una sonrisa y hacerme feliz por unas horas y això no té preu (no tiene precio), es por ello, que desde aquí solo puedo daros las GRACIAS.
Por cierto, no se me puede olvidar un detalle bastante importante, como bien sabéis, en todo grupo siempre hay una mascota, y por supuesto que en el nuestro no podía faltar. No solo me enamoré de Cadaqués sino también de esa pequeña y adorable bulldog francesa que aparte de darnos cariño y tranquilidad aportaba la cordura que faltaba al grupo…

Como podéis ver, este increíble rinconcito del Empordà, es perfecto para poder disfrutar de su gastronomía, mar, naturaleza, noche, gente, etc… debo reconocer que es un imprescindible en la vida de cualquier ciudadano que procedamos del caos, sin duda, recomendable cien por cien si quieres huir de la ciudad y volver a resurgir como el Ave Fénix…

Sobre el autor

Valentina Ducati

Valentina Ducati

La primera vez que cogí un avión fue con 18 años, destino Londres, fue ahí cuando me di cuenta de que acababa de descubrir lo que se convertiría a día de hoy en una de las grandes pasiones de mi vida: Viajar.
Amante incondicional del deporte, de la lectura, de la fotografía, de las risas y por supuesto de un buen vino en buena compañía.
Me considero una persona sencilla, afortunada en la vida, extrovertida y de entrega pasional en todo lo que hago. Me encanta tener nuevos retos y rodearme de personas que me enriquezcan en todos los sentidos. Si me preguntáis por el mejor escenario de mis viajes os diría que cualquiera en el que he podido disfrutar de una puesta de sol mirando al mar.

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