Tossa de Mar

Para los que sois de Catalunya conoceréis este idílico lugar para los foráneos como yo, igual no os sonará tanto. Hace poco tuve la suerte de visitarlo, por lo que os empezaré contando que es un pequeño municipio perteneciente a la mágica Costa Brava y de los que te hacen soñar desde el momento en el que pones un pie en él.

La primera vez que me quisieron llevar, o mejor dicho la primera vez que hicieron el “amago” de llevarme, fue hace mucho tiempo, el objetivo era hacer un entreno en aguas abiertas por aquellas calas de ensueño, pero una vez más las circunstancias no se dieron, nada raro en aquella época, donde nunca se alineaban los planetas para poder llevar a cabo los mejores planes…

En fin, volviendo a este lugar, hace unas semanas, una vez más y queriendo huir de la ciudad y del estrés continuo que llevábamos sobrellevando los últimos meses, decidimos mi “travelmate” y yo irnos tres días a esta localidad en la cual nunca habíamos estado y que por suerte la teníamos prácticamente al lado de la ciudad condal. Salimos de trabajar a las 13:00hrs para coger un autobús y ponernos rumbo al paraíso, en una hora y media allí estábamos, recogiendo las llaves del apartamento que habíamos alquilado y haciendo de turistas por el pueblo.

Nuestra prioridad era subir a su famoso Castillo, construido entre los siglos XII y XIV, levantado como medida de seguridad contra la piratería que acechaba la zona de la costa en aquella época. Después de estar en él, no era de extrañar que en 1931 fuese declarado Monumento Histórico Artístico Nacional, pasear por la fortificación te hace trasladarte a tiempos pasados y creerte por unos instantes, que eres una bella dama que será raptada en cualquier momento por algún despiadado corsario.

Una vez más nos quedamos toda una tarde haciendo lo que más nos gusta, observando el mar, con una cerveza en mano y deleitándonos con uno de los más bellos atardeceres que podáis imaginar.

Al día siguiente, nos levantamos temprano, algo bastante usual en nosotras, fuimos a desayunar a una cafetería llamada J.Abellan, aparte de desayunar como dos señoras, el personal era muy amable y he de reconocer que ¡jamás había visto tantas monas juntas! (huevos de pascua), tras reponer fuerzas, nos dirigimos hacia nuestro nuevo objetivo, hacer una vez más el trekking mañanero, dirección Cala Pola.

Realmente aquello era demasiado para mí, una chica de pueblo, mudada a la gran ciudad condal y que llevaba 20 años viajando por todo el mundo y de repente, se da cuenta que aquel paisaje consiguió sacarle los sentimientos más ocultos que llevaba tiempo sin demostrar e intentando guardar para que nadie pudiera hacerle daño…

Ese olor a mar la hizo engrandecerse, esos bosques lleno de verdes por doquier le devolvieron la confianza que había perdido en ella, esos paisajes infinitos le recordó que era la persona más afortunada del mundo, todo aquello que le rodeaba le hacía sentir inmensamente rica y fue entonces cuando se dio cuenta que nadie, absolutamente nadie, podría arrebatarle aquello, solo ella decidiría cuándo acabaría esos sentimientos… nunca…

Imaginaros todo aquello acompañado de fondo por una sinfonía de Ludovico Einaudi, sin duda el perfecto retrato de la felicidad, cuando acabamos de disfrutar aquella maravilla nos sentamos en un chiringuito, “Sa Bauma”, al cual volvimos al día siguiente para continuar deleitándonos de toda aquella energía que nos provocaba no sólo el mar sino el sol y el increíble ambiente del lugar.

La última noche, fuimos a cenar a Casa Andrés, habíamos escuchado hablar de este restaurante, pero no estábamos segura si cumpliría las expectativas o si tan solo sería un lugar de paso con demasiado nombre por pertenecer a la familia de quien era (Andrés Velencoso, reconocido modelo internacional).

Debemos ser justas y decir, que no sólo las superaron con creces, sino que nos encantó, empezando por el lugar, éste no tiene nada en especial y a la vez tiene mucho, la palabra que nos salió a nuestra llegada fue “¡que castizo!”, seguidamente la amabilidad del camarero que nos atendió nos encandiló.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Teniendo en cuenta que en nuestra dieta no contemplamos la carne, la carta era muy suculenta y variada para poder disfrutar de casi todo, aceptamos con gusto las sugerencias de nuestro “guía” y definitivamente acertó en todo, incluyendo los postre: (timbal de tortilla de patata con cebolla dulce, coca de escalibada con queso de cabra y salsa romesco, pan con tomate, coulant de chocolate y dulce de zanahoria con nueces borracho de naranja). Por supuesto, todo ello unido con lo mejor que sabemos hacer, unas risas interminables que sin duda no pasaron desapercibidas ante el personal del lugar, ya que nuestro camarero, en un momento dado, se nos acercó para hacernos una pequeña observación la cual era más que obvia: “perdonad, vosotras os lo pasáis muy bien ¿no?,  ¡jajajaja Siiiiiiii! ”.

Entre tantas carcajadas reconocí a alguien de quien debo confesar estoy profundamente enamorada… para vuestra sorpresa no es nuestro Gran Velencoso, sino Herrry ¡su adorable Golden!, !casi muero de amor!, es uno de los perros más encantadores que he conocido, interactuaba con nosotras como si nos conociera de toda la vida. Con el previo permiso de sus dueños, tanto Silvia (hermana del susodicho) como de su entrañable padre, quien nos deleitó con un habilidoso juego con su perro, pudimos disfrutar del cane durante un rato.

Sinceramente, debemos confesar que fue una noche muy divertida y por supuesto no podíamos marcharnos del lugar sin brindar con ellos con un licor de la casa, os admitiré que no recuerdo de qué estaba hecho, pero sin duda muy aconsejable.

Nuestra visita en Tossa de Mar tan solo fueron de 48 horas, pero os garantizo que fueron los minutos más bien aprovechados y agradecidos de los últimos meses. En este corto espacio de tiempo lo tuvimos todo; buen clima, cultura, gastronomía, mar, montaña, playa, memoria histórica, ciudadanos muy auténticos, y sobre todo relax.

En definitiva, encontrar un lugar inmejorable en el momento perfecto…os aseguro que no tiene precio, es por ello que amigos, os invitamos y os insistimos en escaparos y poder disfrutar aunque sea de tan solo de la cuarta parte que nosotras lo hicimos, os prometo que no os defraudara este maravilloso rincón de la Costa Brava…

“Enamórate de lugares en los que nunca has estado y de gente que nunca has conocido”

Firmado: Feliciana…

Tossa que bella eres…
Etiquetado en:    

Un comentario sobre “Tossa que bella eres…

  • Costa brava tiene mil Rincones que me maravillan y me han hecho sentir en muchas ocasiones tan bellíssima sentimientos descritos en tu blog! Thanks again Valentina!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR